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Radio El Espectador - Nota a B.Scarone 03/02/11. Adopción en Uruguay: cuando los tiempos no acompasan la necesidad

| jueves, 3 de febrero de 2011

Adopción en Uruguay: cuando los tiempos no acompasan la necesidad

03.02.2011 | 19.14

En Uruguay hay más de 400 personas en lista de espera para adoptar un niño. Sin embargo, en el último año menos de 30 tuvieron la posibilidad de hacerlo. ¿Cómo se entiende que habiendo gente deseosa de recibir un niño sea tan baja la cifra? La psicóloga Beatriz Scarone, directora del Departamento de Adopciones del INAU, consideró que “falta mucha articulación” entre los distintos organismos que actúan en un proceso de adopción, y puntualizó que si bien “la celeridad es necesaria” no deben descuidarse “las garantías del debido proceso”. En tanto, Susana Rapalini, directora del Hogar del Bebé, reclamó mayor articulación “para que podamos apoyar a estas mujeres, familias o parejas que quieren hacerse cargo de sus hijos y no pueden”.
Adopción en Uruguay: cuando los tiempos no acompasan la necesidad
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(emitido a las 8.58 Hs.)

JUAN ANDRÉS ELHORDOY:
En el 2010 fueron dados en adopción un promedio de dos niños por mes.

La cifra es bastante inferior a la del 2009, ya que en ese año fueron entregados en adopción 67 menores.

Según publicó el domingo pasado el diario El País, en Uruguay hay 409 familias en lista de espera para adoptar. Es decir que son muchos los que están esperando para recibir en sus hogares a esos niños que ya no están junto a sus padres biológicos.

¿Cómo se entiende que habiendo tanta gente que aguarda por un niño llegado sean tan pocos los que van a parar a esos nuevos hogares?

Para algunos, la respuesta está en el nuevo Código de la Niñez y de la Adolescencia, que entró en vigencia a fines del 2009 y según el cual se otorga a las familias biológicas la prioridad de hacerse cargo del niño.

Para ocuparnos de este tema, recibimos en los estudios de El Espectador a la psicóloga Beatriz Scarone, directora del Departamento de Adopciones del INAU.

En primer lugar, hay que aclarar que actualmente el INAU es el único organismo que tiene potestad para incursionar y resolver casos de este tipo.

BEATRIZ SCARONE:
Sí, de acuerdo a las modificaciones que establece el código es el único organismo encargado de la selección de las familias y de llevar adelante el registro único de aspirantes para la adopción a nivel nacional.

JAE – ¿Quiere decir que puede haber algún niño que no esté viviendo en dependencias del INAU pero que, de todos modos, el INAU intervenga en el proceso de otorgamiento de su adopción?

BS – Claro, puede ser la situación de los niños recién nacidos. Todas las situaciones de adopciones deben pasar por el marco institucional de INAU. Eso significa que INAU es el que tiene que tener registrado a todas las familias que desean adoptar. Un pequeñito que se encuentra en condiciones de ser adoptado pasa al departamento de Adopción para ser integrado a una de las familias seleccionadas por este departamento.

JAE - ¿Cuál es el último dato de familias interesadas en adoptar?

BS – Los datos se están modificando constantemente porque son procesos. Por eso nosotros, como todos los organismos del Estado, realizamos las memorias anuales, que cerraron el 30 de noviembre, y luego los vamos moviendo con las cifras internas que nosotros manejamos. El promedio son 409.

ROSARIO CASTELLANOS:
Si al INAU le corresponde la selección de la familia adoptante, ¿quién se encarga del análisis de la familia biológica del niño y quién tiene la última palabra para dar o no en adopción a ese niño?

BS – Eso es interesante porque nos está marcando el proceso que tiene que tener una adopción. Me parece interesante tomar el tema que se planteaba en cuanto a la cantidad de niños institucionalizados o por qué tan pocos niños pasan en adopción. Primero, no todo niño que se encuentra bajo la medida de protección del Estado se encuentra en condiciones de adaptabilidad. Cualquier situación de un niño que ingresa, porque lo ha resuelto el juez o su propia familia, pide el apoyo al Estado para que en un determinado tiempo se haga cargo de ese niño, puede ser por distintos motivos. Eso no significa que ese niño deba ser separado de su familia. Mantiene el vínculo mientras se encuentra a cargo del Estado, esa familia se potencia y se trabaja.

El primer derecho fundamental de los niños es a ser cuidado por sus propios padres o por cualquier otro integrante de su familia, para ello el Estado debe proporcionar los recursos necesarios. ¿Qué sucede? Cuando son recursos económicos o cuando es algún tipo de apoyo puntual existe la posibilidad. Pero las dificultades aparecen cuando las familias no cuentan con recursos internos para poder responder a las necesidades de los niños.

RC – Pero eso es un único argumento. Puede haber muchas familias que por carencias económicas no puedan mantener un niño, pero hay otras tantas que o no desean un niño, y quedaron fuera de una posibilidad de aborto porque se les pasó el tiempo, o directamente no están en condiciones porque no están preparadas, porque están sufriendo una adicción, porque están…

BS - …Bueno, esos son los recursos internos que las familias no tienen para responder a las necesidades del niño. Si nosotros como adultos no tenemos las facultades sicológicas para poder asumir la crianza de un niño y responder a las necesidades de ese niño, evidentemente no estamos en condiciones ni de ser madre ni de ser padre. Frente a eso existen las posibilidades y están las dadas las condiciones...

RC - …¿Pero quién estudia esa posibilidad…?

BS – …Los equipos que trabajan en los hogares, sean oficiales o por convenios. Realizan un diagnóstico primario de la situación familiar, ven cuáles son las estrategias para fortalecer a esa familia. Si no existen las posibilidades de fortalecerla, se da la posibilidad de que el niño transitoriamente pueda estar en un acogimiento familiar y sea cuidado por una familia hasta que eso se resuelva o permanezca en el hogar. O están dadas las condiciones de no reintegro definitivo a esa familia y hay que solicitar al juez, con esa información, el aval para poder integrarlo a una familia adoptiva. Esa es la última palabra en el proceso de adopción.

RC – La del juez.

BS – Exacto.

JAE – ¿Cómo se hace para adoptar un niño en Uruguay de acuerdo a la normativa vigente hoy día?
BS – Las familias deben solicitar día y hora para una primera entrevista de contacto al departamento de Adopciones de INAU donde se los orienta de cómo es el proceso. En un primer contacto las personas saben qué promedio estamos manejando, cuáles son las cantidades de familias que se encuentran inscriptas, cuáles son las situaciones y las características de los niños que pasan en adopción, cuáles pueden ser los promedios aproximados en cuanto a la posibilidad que ellos tengan de sus capacidades y su flexibilidad para integrar un niño con historias de vida que pueden ser difíciles, complejas, o situaciones de salud. Y luego ellos toman la decisión si se inscriben o no. Presentan una documentación que a nivel mundial es exactamente la misma, que da cuenta de su identidad, su estado civil, los ingresos, las documentaciones necesarias. A partir de la inscripción comienza la etapa de estudio, de preparación, y en algún momento, de acuerdo a sus características y sus condiciones y si integran el Registro Único de Aspirantes, podrán ser seleccionados para asumir el cuidado de un niño y finalizar en el trámite de adopción que también es una instancia judicial.

JAE – ¿Cuánto tiempo lleva?

BS – De acuerdo a la cantidad de niños que pasan en adopción y las familias que están inscriptas estamos en un promedio de cuatro años.

JAE – Acá hay un mensaje que dice: “Conozco dos casos recientes: un amigo esperó cuatro años; otro en meses se saltó todos los plazos”. ¿Puede ocurrir eso?

BS – Si realizó una adopción fuera del marco institucional no va a finalizar siendo una adopción. Si es fuera del marco institucional cualquier persona puede hacerse cargo en tenencia de un chico sin ningún inconveniente, pero no tendrá como finalidad la adopción. La adopción es un cambio de filiación y de identidad para los niños. Existe un juicio de separación definitiva de la familia de origen del niño y luego existe un juicio de adopción. Allí se produce el cambio de filiación y el cambio de identidad del niño, pasa a tener el apellido de la familia adoptiva y rompe los vínculos con la familia de origen.

JAE - ¿El otro camino cuál es?

BS – El otro camino puede ser que hayan realizado un acuerdo con la familia de origen del niño y se hagan cargo. Pero una vez que se presentan a nivel judicial lo único que pueden obtener es una tenencia. O puede ser que la familia tenga una amplitud adecuada, se presente al departamento de Adopciones e intente dar respuesta a los chicos que hoy día no tienen respuesta. Pueden ser o niños grandes –cuando hablamos de grandes estamos hablando de 8 años en adelante– o cuando tienen algún tema de salud importante, como por ejemplo pequeñitos portadores de VIH o con alguna patología que pueden significar hoy o mañana un handicap para su pleno desarrollo.

JAE - ¿Por qué hay tan pocos casos de adopción en el año en relación con las familias que aspiran a tener chicos en adopción?

BS – Ahí tenemos dos puntos totalmente diferentes: la cantidad de familias no tiene que ver nunca con la cantidad de chicos que pasan en adopción. Todo uruguayo tiene la posibilidad de inscribirse en el departamento de Adopciones para poder adoptar. Los niños que pasan en adopción son aquellos considerados adoptables por el Poder Judicial y que tienen el aval para poder integrarse a una familia.

Lo que sí vamos a aclarar es la diferencia que existió entre el año 2009 y el 2010, de 67 integraciones a 24. El Código de la Niñez y la Adolescencia había generado bastantes dificultades en cuanto a los tiempos y los procesos judiciales. Entonces se había realizado una acordada con el Poder Judicial, que aclaraba dos artículos en particular, que habilitaba a los jueces a aceptar los informes de los niños en condiciones de adaptabilidad ya integrados a una familia. Eso permitió tener mayor flexibilidad. Una vez realizadas las modificaciones esa acordada deja de estar vigente, lo que significó que sea necesario tener los avales judiciales.

Muchas veces los procesos judiciales en nuestro país tienen sus tiempos, sus demoras. Y como cada juez es el que resuelve cada una de las situaciones puede estar de acuerdo o puede seguir insistiendo en que la familia de origen tiene que hacerse cargo y considerar que la información que se le ha aportado no es suficiente como para proceder a una separación definitiva.

JAE – ¿Entonces la demora se explica por el lado de la Justicia, del juez de familia?

BS – Las demoras pueden ser múltiples. Si miramos el tema de la adopción tenemos que pensar que esto es un sistema en el cual existen distintos operadores del Estado y también operadores privados. Por operadores me refiero a Poder Judicial, al Ministerio de Salud Pública con las situaciones de los recién nacidos en las maternidades, al INAU como organismo protector de los temas de infancia que tiene a su cargo a niños que no pueden ser cuidados por sus padres. Al ser todo esto un sistema evidentemente tiene que estar muy bien coordinado.

Yo creo –y ya lo he dicho en muchas oportunidades– que falta mucha más articulación. Esas son algunas de las propuestas que hicimos el año pasado, que el nuevo directorio ha tomado al igual que el anterior. Estamos intentando llevar adelante una mejor coordinación con el Poder Judicial, lo que no significa que se le esté marcando a los jueces lo que tienen que hacer. Cuando alguien tiene que tomar la decisión de separar a un niño de su familia de origen e integrarlo a otra es una situación muy compleja. En la primera instancia es todo correcto porque esa familia le va a dar al niño la respuesta que necesita. Pero cuando ese niño crece y nosotros recibimos a las personas que buscan sus orígenes muchas veces las preguntas son “¿por qué no me han podido cuidar?”, “¿por qué me dejaron a mí y no dejaron a mis hermanos?”. Son preguntas que hacen muy difícil pensar el futuro de esa persona. Eso no quiere decir que esté cuestionando la adopción o que esté cuestionando a su familia, pero hablamos de la identidad y la identidad parte del origen de las personas. Entonces la adopción no es un proceso concreto que se refiere solo a las primeras instancias de la vida.

Ahora sí, los tiempos son fundamentales, la celeridad en estos procesos es necesaria. No es lo mismo un mes para nosotros que para un niño recién nacido, no es lo mismo un año para un niño pequeñito que un año para nosotros, son momentos cruciales en la etapa de las personas. Que tengamos celeridad en estos procesos no debe significar que recortemos las garantías de un debido proceso, por eso me parece importante que estemos todos coordinados. Y para que alguien tenga que tomar una decisión es importante que los equipos que trabajan en las áreas social y sicológica puedan aportar a quienes toman las decisiones sobre qué es lo mejor para los niños.

JAE – Cuatro años es el promedio que le lleva a una familia que quiere adoptar alcanzar su objetivo. Pero en el caso de los niños que son adoptados, ¿qué promedio de edad tienen?

BS – Los promedios son variados porque depende del momento en que esos niños hayan sido separados de sus familias. Pensemos, por ejemplo, en una situación de maltrato severo donde un juez toma la decisión de separar a un niño de su familia de origen, puede ser a cualquier edad. Puede ser también la situación de un recién nacido donde su madre considera que no va a hacerse cargo de ese niño, o que no quiere hacerse cargo, como bien decían…

JAE - …¿Y en ese caso cuánto tiempo…?

BS - …Depende de la situación y depende también de la resolución judicial. El juez puede resolver en primera instancia, como se dio este año en las situaciones de prematuros, que por su riesgo de vida y de salud sea conveniente que pasen inmediatamente a una familia, y que luego continúe el proceso judicial correspondiente y habilite que desde la propia maternidad los niños se integren a las familias adoptivas seleccionadas por nosotros.

En otros casos el juez mantiene una audiencia con la progenitora y entiende que todavía no tiene la situación tan clara, entonces pide a INAU la protección de ese niño. Recuerden que ningún consentimiento para dar un hijo en adopción es válido hasta los 30 días de haber nacido ese niño. Luego el niño pasa a cualquiera de los hogares que se hacen cargo del cuidado de los niños que no están con sus familias y se genera un proceso judicial que puede ser o más rápido o más lento. Estamos hablando de un promedio de entre cuatro y ocho meses. El tema de las demoras es importantísimo y gravísimo, hay algunas situaciones que todavía no hemos podido concretar a pesar de estar en la instancia judicial.

RC – Yo diría que detrás de todo este procedimiento –y usted acaba de decirlo– hay casi un planteo filosófico que me pregunto si es plenamente válido. Me refiero a aquel que indica que cualquiera sea la condición de la familia biológica es mejor que el niño vuelva a ella a que lo adopte otra familia que le podría asegurar lazos de amor, no hablo simplemente de economía. Usted dijo que la identidad de un niño tiene que ver con su origen biológico y yo me atrevo a preguntarle si es tan así. ¿La identidad se hace a partir de haber estado en el vientre de una mujer o se hace a partir de una vivencia completa, que puede estar ganada a lo largo de su vida en esa familia que lo adoptó? El interés de un niño o de un adolescente por su origen, ¿tiene que ver exactamente con su identidad o tiene más que ver con una curiosidad legítima? Me planteo por qué seguir insistiendo con determinadas familias que tienen una condición complicadísima cuando sabemos que hay otras tantas familias que están en condiciones de dar muchísimo amor. Familias, personas o parejas de cualquier índole que están absolutamente dispuestas a darle a un niño todo lo que es ideal para su formación. Mi pregunta sigue planteándose a partir de esa insistencia en un procedimiento que no hace otra cosa que darle a las familias “ricas” hijos de familias pobres, lo cual me parece un preconcepto un poco limitante.

BS – Agradezco que la pregunta surja desde ustedes, porque entonces creo que estamos dando los pasos hacia un proceso cultural necesario en nuestra sociedad. Yo creo que la adopción es una situación sumamente compleja, en el sentido de que está atravesada por múltiples variables. Si vamos a analizarlas…

RC - …¿Cuál es el actor principal de la adopción?

BS – El niño.

RC – Perfecto.

BS – Sí, en la situación de adopción el niño es el primer actor fundamental, que tiene involucrado a dos actores: la familia de origen y la futura familia adoptiva. Pero el actor fundamental siempre tiene que ser él y la mirada es hacia él, es su derecho a vivir en una familia que le permita un desarrollo pleno. Si partimos de ahí, retomamos las dos preguntas de ustedes. Cuando decimos que es atravesado por múltiples variables nos referimos a que esas variables se acomplejan a la hora de hablar de algún caso en particular. Entonces para el análisis tenemos que dividirlo, pero debemos saber que en cada uno de los análisis están las otras variables atravesadas.

Sobre lo que usted planteaba en relación al tema de la identidad, no es una simple curiosidad. Es algo mucho más profundo, que hace al psiquismo de las personas, que tiene que ver con nuestras raíces, a eso nos referimos cuando hablamos de los orígenes. La identidad es una construcción que comienza con la concepción y termina el día en que dejamos de existir. Constantemente estamos construyendo y alimentando nuestra identidad: identidad nacional, identidad de país, identidad de persona, identidad de género, eso conforma la identidad de las personas. El tema en la adopción tiene que ver con el origen, de dónde vengo. Si no tengo claro de dónde vengo y por qué terminé donde estoy, ¿cómo puedo construir un futuro? En grandes líneas, ese es el tema.

Con respecto a las concepciones ideológicas que tenemos las personas, evidentemente tenemos que llegar a un cambio cultural. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dijiste, y no solo es el amor sino también la comprensión, la tolerancia, la paciencia, todo lo que hay que tener para el desarrollo de la maternidad y la paternidad, además de poder responder a las necesidades de los niños. Creo que en nuestro país tiene un peso muy importante la patria potestad que hace a una estructura jurídica de “nací en esta familia, mis padres tienen la potestad”. Puede sonar muy duro, pero a mí me da la sensación de que la patria potestad es un certificado de propiedad, “es mi hijo y con él hago lo que quiero”. Eso muchas veces lleva a la insistencia de que a pesar de que muchos padres no pueden hacerse cargo de los hijos igualmente siguen en esa filiación que para el niño no le genera ningún beneficio. Entonces, si partimos de que el derecho es del niño, va a ser fundamental que siempre que perdamos el norte volvamos a él y digamos que es lo mejor para este niño.

JAE – Vamos a incorporar a Susana Rapalini, directora del Hogar del Bebé, una ONG a la cual el INAU deriva niños. El INAU le paga una parte por niño y lo pone en el hogar. Tiene un cupo de 77 personas y en general anda muy cerca, alrededor de los 73, 74.

Estábamos hablando de los tiempos. A partir de la experiencia suya, ¿cuánto implica la demora para que un niño recién nacido termine siendo derivado a la familia que adopta?

SUSANA RAPALINI:
Yo venía escuchando muy atentamente a Beatriz Scarone, que es quien está en el cargo más importante con respecto a la familia. No puedo agregar más porque estoy totalmente de acuerdo con ella. Sí puedo tomar algo que ella dijo, que es lo que nosotros vivimos porque estamos al lado de los niños. Un mes no es lo mismo para un bebé que para un adulto. Para el niño que ingresó cuando era bebé y ahora tiene 6 años toda su vida ha transcurrido institucionalizada. En todos estos años –llevamos once años y medio con el Hogar del Bebé– tenemos 194 pases en adopción, todos a través del departamento de Legitimación Adoptiva, y tenemos 109 que egresaron con sus familias biológicas. O sea que el número de los que se pudieron reintegrar con su familia no es malo.

El tema es que a medida que pasa el tiempo la familia se ha ido deteriorando, la pasta base, la adicción a las sustancias sicoactivas ha sido tan grande que ya hoy es muy difícil. Tenemos un porcentaje altísimo de madres adictas a la pasta base, casi el 90 por ciento. Además algunas están en situación de calle, tienen trastornos siquiátricos, entran y salen del Vilardebó. Si hay familias referentes que podrían hacerse cargo, muchas ya se han hecho cargo de los hijos mayores de esas personas y ya no quieren saber de nada. Porque esos son los hijos que molestan, que roban, que les amargan la vida. Es muy complejo, hay muchas variables. También tenemos familias que tienen buenos vínculos con el niño, que los vienen a ver siempre, pero que no tienen donde vivir. Este año estamos haciendo una apuesta a hacer coordinaciones con el Ministerio de Vivienda, porque a veces lo único que les falta es un techo y un seguimiento para insertarla en el mercado laboral para que pueda sostener la situación. Porque ese niño tiene derecho a estar con su mamá, si el niño quiere a su madre y la madre quiere a su hijo. Ahora, cuando no es así no podemos exponer al niño a que vaya a una situación en la cual termine como trasgresor del INAU toda su vida. No son todos los casos pero por lo general se derivan ahí.

RC – Tu pusiste el ejemplo de una mamá adicta a la pasta base, donde es muy difícil que pueda hacerse cargo de su hijo. Sin embargo la legislación también admite que un abuelo, un tío, pueda hacerse cargo. ¿Tú crees que es una solución que un abuelo adopte o tenga la tenencia de un nieto preferentemente con respecto a una familia que pueda estar en mejores condiciones de edad y de situación? ¿Es indiscriminado el familiar que pueda estar en mejores condiciones que la familia adoptante?

SR – Esas son opciones personales. Yo estoy totalmente de acuerdo contigo. Por lo general ese tipo de situaciones vienen de familias que se van deteriorando a lo largo de los años. Hace 42 años que trabajo en una población marginal y voy viendo el deterioro de la gente. Los hijos, los nietos y los bisnietos no son así por que sí. Y no son responsables, pero en definitiva no le pueden brindar al niño lo que se aspira a que un niño tenga, y si queremos mejorar la calidad de las personas de vida tenemos que buscar alguna salida alternativa. Si me das a elegir –y esto es una opinión personal, no lo digo como directora de la institución– yo prefiero una familia de estas que le va a brindar [buenas condiciones de vida] y de las cuales tengo testimonios preciosos, porque cada tanto viene la familia a mostrarnos ese niño que creció y es un placer encontrarte con ellos y ver cómo están sin problemas de aprendizaje.

JAE – Beatriz, tú querías decir algo.

BS – Comparto cien por ciento lo que Susana está planteando en relación al deterioro de las familias. Y también comparto lo planteado en relación a esas familias que quieren hacerse cargo y con las que el niño tiene un vínculo significativo. Pero muchas veces la gran ausencia de políticas sociales en nuestro país para la gente que más lo ha necesitado generó una cantidad de defasajes en ese sentido. Estas familias necesitan un apoyo importante para asumir el cuidado de esos niños. Tenemos que pensar en un futuro en el que no tengamos que plantearle al niño “como en tu país no existió apoyo para tu familia no pudieron hacerse cargo”. No es lo mismo tener que decir “no pudieron porque desde el punto de vista interno nunca te iban a poder cuidar”. Esto es decirle “no te pudieron cuidar porque no tenían una vivienda”. Entonces es muy delicado cuando hablamos del futuro y de la búsqueda de los orígenes.

Y por otro lado me parece interesante el planteo en relación a las familias y a estar con un abuelo o estar con una familia más joven. Yo creo que esa posibilidad es el proceso cultural que nuestra sociedad está haciendo y que se ve reflejado en las familias que solicitan la adopción de un niño que tenga vínculos igualmente significativos con algún integrante de su familia, por ejemplo con sus hermanos; es un derecho para el niño y por tanto es una necesidad. Si no aceptan adoptar un niño que mantenga vínculos con los hermanos, evidentemente esa historia de vida nunca van a tener que asumirla. Pero por otro lado sí tenemos familias que desean mantener un vínculo con los abuelos, entonces ese planteo se le hace al juez…

RC - …Pero en calidad de abuelo, no de padre adoptante…

BS - …Claro, por eso digo que es un proceso cultural. La familia adopta ese niño asumiendo la responsabilidad de que el niño siga manteniendo el vínculo con el abuelo, porque el abuelo va a tener el lugar de abuelo. No es fácil, pero tenemos experiencias, y hoy en día tenemos abuelos de origen que van a los cumpleaños junto con los abuelos adoptivos de esos niños. Esas son las experiencias de vida, la apertura, las condiciones para entender que la adopción es una configuración de familia igual que otras, pero que tiene algunas características particulares. Y eso lo tiene que tener la familia.


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SR – Claro. El tema es que nosotros venimos de un “no puedo tener un hijo, quiero un hijo y lo voy a adoptar y ese es mi hijo”. Y desde un inicio, cuando se mudaban del barrio para que nadie se enterara que no era hijo de ellos, esto se fue extendiendo. Hoy hay gente con hijos grandes y que quiere hacer algo desde el punto de vista social por alguien que no tiene posibilidades. Por eso veo que hay mucha más apertura para la adopción de niños más grandes. Entonces, ese proceso cultural se va a ir dando en la medida en que se puedan mantener buenos vínculos con esa familia de origen. Siempre se tiene miedo de que cuando se adopta un niño pase a ser “propiedad privada”, como explicaba Beatriz. No, es un niño, es un niño que pasa a ser mi hijo, del que yo me voy a hacer cargo pero que a su vez tiene vínculos afectivos y de sangre con distintas personas. Si la relación, la actitud y la conducta de esa familia es normal y no le perturban la vida, yo creo que enriquece esa adopción.

JAE – ¿Estás de acuerdo con la legislación vigente? ¿Ha sido un avance o un retroceso desde este punto de vista?

SR – No puedo decir demasiado porque todavía no se han visto los resultados. Hay que apuntar a la articulación. Así como yo quiero buscar la articulación en este Gobierno que ayuda sobre todo a los más desposeídos, hagamos algún convenio con el Ministerio de Vivienda, con el Mides, para que podamos apoyar a estas mujeres, familias o parejas que quieren hacerse cargo de sus hijos y no pueden.

JAE - ¿Ha aumentado el número de niños pasibles de ser adoptados?

SR – No te puedo decir demasiado en cuanto a eso. Hay niños, están permanentemente pidiendo ingresos, incluso estoy pensando en pedir una ampliación de cupo. Creo que la problemática social es la que está generando esto.

JAE – Claro, porque el factor que tú mencionas de que el 90% de las madres son adictas a la pasta base es un fenómeno seguramente muy nuevo y muy grave, ¿no?

SR – Es grave. Yo estoy hablando de las cifras que manejo yo. Dentro de la población de nuestro Hogar ese es el porcentaje. 


JAE – ¿Y el INAU qué dice a propósito de esto?

BS – Es un tema muy interesante, y aplico una variable más. Por lo general hablamos de las madres porque seguimos viviendo en nuestro país, donde las mujeres siempre son las que se hacen cargo de absolutamente todo. Pero el padre es el primero en desaparecer en estas situaciones. La gran mayoría de las mujeres que plantean no poder hacerse cargo de su hijo en la maternidad se encuentran solas, sin ningún tipo de apoyo. Yo tengo años en la institución y siempre el número para dar respuesta a ha sido ha sido mucho, pero creo que las variables se han complicado en cuanto a por qué los niños ingresan, y estoy totalmente de acuerdo con lo que plantea Susana. El tema de la pasta base ha generado bastantes dificultades, la fragmentación de la familia, que siempre existió. Pero creo que es más complejo el retorno de ese niño a esa familia. Decía un sociólogo que hoy en día el incremento en el trabajo de las políticas sociales ha permitido que las familias que tenían algunas dificultades las vayan mejorando, y esas familias se han fortalecido. Pero queda un núcleo duro de pobreza que muchas veces es muy difícil porque la pobreza deteriora síquicamente a las personas.

RC – Ese es un problema, y tú acabas de mencionar otro: la familia como institución también está en plena decadencia. Todo hace pensar que las condiciones para dar en adopción deberían ser más claras que nunca, y yo me pregunto por qué hay menos adopciones. ¿No se ha burocratizado demasiado el proceso? ¿No estamos dándole demasiadas vueltas a este tema?

BS – Por mi parte creo que no, burocratizar significa…

RC - …Hablo por los jueces también, donde me parece que sigue estando el cuello de botella.

BS – Sí, cuando hablo de adopción involucro a todos los actores de un proceso que termina generando un cambio de identidad para el niño. Pero creo que burocratizar significa papeleo, y cuando hablamos de la identidad de una persona o la separación definitiva de su familia de origen debe de existir un debido proceso. Las familias que desean adoptar deben estar acompañadas por un equipo trabajando, por eso la necesidad de nuestras mejoras como departamento de Adopciones, las cuales estamos llevando adelante para poder atender a los usuarios como realmente corresponde y fundamentalmente para acompañar a los niños. Pero debe existir una resolución judicial, por ejemplo por esto de la “propiedad” que parece que los adultos tenemos hacia los niños. Es importante que exista un debido proceso porque siempre genera garantías, pero que el debido proceso tenga los tiempos correctos que tiene que tener para los niños, que tienen otros tiempos diferentes a los adultos…

JAE - …Como decía recién Susana, un mes para un niño recién nacido no es lo mismo que un mes para un adulto.


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