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Niños que esperan una familia adoptiva

| domingo, 29 de enero de 2012

Niños que esperan una familia adoptiva
Hacia el camino de la sanación

Sus circunstancias de vida los marcan con heridas que están abiertas y duelen. Son los niños que, por diferentes circunstancias, están separados de su familia de origen y viven en instituciones a la espera de una nueva familia. Iniciar esta vida de la mejor manera posible, requiere de un proceso que les permita en el tiempo entender y aceptar su historia, así como también volver a confiar en otro, base fundamental que se espera establecer en el trabajo de reparación.

En estricto rigor, “reparar” se aplica a una acción o efecto sobre un objeto mal hecho o estropeado. Si hacemos la consulta sobre esta palabra en la Real Academia de la Lengua Española, ése es el resultado que conseguiremos de nuestra búsqueda. Pero, ¿se puede reparar a una persona?. Más aún, ¿se puede reparar un niño? Ésta es una pregunta que plantea un desafío nada menor, a la hora de responder por aquellos que están esperando una familia adoptiva y cuya historia los ha marcado con heridas que necesitan ser atendidas.

Continuando con el curso de nuestra reflexión, cuando uno repara un objeto dañado, lo que generalmente ocurre es que vuelve a funcionar como lo hacía antes de ocurrido el desperfecto. Entonces, ya vamos sospechado que esa lógica simplista y lineal no aplica a la hora de hablar de reparación en los niños, particularmente en quienes, por distintas circunstancias, se encuentran en instituciones o están con familias guardadoras, mientras se evalúa y decide su situación familiar definitiva.

Sin embargo, el término existe y actualmente es usado ampliamente por profesionales que trabajan en la recuperación de estos niños, como psicólogos, asistentes sociales y orientadores. Este grupo de personas, más algunas instituciones, aúnan sus esfuerzos en torno a los niños y niñas que están en proceso de adopción y les brindan tratamiento con el objetivo de dejarlos en el mejor pie posible, para cuando llegue el momento de integrarse a su nueva familia.

De acuerdo a Camilo Morales, psicólogo de la Fundación Chilena de Adopción, quien trabaja en este tipo de intervenciones terapéuticas, estos niños han tenido un sufrimiento profundo y particular que es necesario contextualizar en un sentido más amplio que el simple abandono. Viven en un contexto de protección en una institución, con una familia guardadora o de acogida, mientras están a la espera de una decisión que otros tomarán respecto de su vida y que la afectará de manera definitiva.

Mucho más que abandono

“Estos niños, sea que hayan vivido un tiempo corto o prolongado en un sistema de protección, han tenido un sufrimiento particular que es fundamental tener en cuenta. Por una parte, han visto vulnerados sus derechos, ya sea por negligencia o maltrato grave, y luego han sufrido un segundo daño que significa la separación de su familia de origen”, explica Morales. Entonces, resulta mucho más profundo y complicado que hablar de daño por abandono, como algunas veces se suele generalizar.

El profesional refuerza esta idea con algunos números. “El porcentaje de niños que ingresa a una residencia por causal de abandono corresponde a una cifra que fluctúa entre un 3% y 5%. El 70% ingresa al sistema por negligencia o maltrato y el resto lo hace por abandono progresivo; familias muy dañadas que no cuentan con redes de apoyo como para poder hacerse cargo de estos niños. Aquellos cedidos en adopción, realmente corresponden a un porcentaje mucho menor”.

Para realizar un adecuado enfoque de la psicoterapia de reparación es importante, a juicio de Morales, tener en cuenta tanto la vulneración de derechos como la separación de vínculos afectivos. Es complejo hablar que se repara sólo el abandono. Es muy doloroso para el niño suponerse abandonado y es devastador para su integridad emocional asumir que no lo quisieron. Por esto, agrega, es fundamental que los niños puedan conservar las “partes buenas” de su historia de origen, por pocas que éstas sean, y que su identidad no se fundamente sólo en el abandono. Uno se va a encontrar con niños que son visitados por sus padres u otros familiares que, por sus condiciones o características, no pueden hacerse cargo del niño. “En estos casos, por ejemplo, no se puede hablar de abandono, porque la decisión la toma un tercero. Mirar la vida y circunstancias con este enfoque reduce y simplifica una realidad compleja para los niños institucionalizados: quienes fueron vulnerados en sus derechos, fueron separados por un tercero y, por lo tanto, tienen un daño previo. Esto hace mucho más compleja la realidad e implica preparar mucho más a los padres adoptivos”, agrega.

Otro elemento importante que se debe considerar a la hora de la reparación, es que estos niños han vivido un tiempo prolongado en instituciones, con efectos físicos, psíquicos y emocionales importantes . No es posible, por ejemplo, que puedan desarrollar sus capacidades vinculares si están al cuidado de muchas personas que generalmente funcionan en sistema de turnos y tienen que atender a un gran número de niños. Se homogeniza la experiencia del niño y no pueden desarrollar el sentido de individualidad y de pertenencia, debido a que no les es posible tener sus propios juguetes o ropa, que serían elementos que los ayudarían en la construcción de su identidad. Todo eso va generando un daño que tiene efectos concretos y hace aún más compleja su situación.

Según María Fresia Ugalde, asistente social de Fundación San José para la Adopción, se debe tener en cuenta que la reparación no es una necesidad sólo de niños preescolares o mayores, sino que se han visto huellas importantes en  los más pequeños, incluso lactantes. “Es necesario entonces, sin limitarse a la edad del niño, revisar su historia y con esa información, realizar un acompañamiento con las cuidadoras”. Ugalde menciona tres hitos sobre los cuales se estructura el proceso de reparación. En primer lugar se debe elaborar su bitácora de vida, que incluye datos como por ejemplo, en cuántos hogares estuvo y las características de estas permanencias. Mientras más cambios experimentó antes de los 5 años, mayor es el desajuste y menor su arraigo, elementos que resulta necesario trabajar. En segundo lugar, se requiere construir el hilo de su vida, organizar una narrativa afectiva, honesta y coherente que recoja su historia, lo que se constituye en sí misma en una acción positiva y reparadora. Después, se deben realizar todas las acciones necesarias en el hogar o familia de acogida que permitan que el niño se sienta seguro, protegido y cuidado, independiente de su edad.

Cada proceso de reparación va a depender de la situación y condiciones de cada niño. Existen  variables que se cruzan, como por ejemplo, edad, declaración de susceptibilidad, tener o no hermanos y en qué situación se encuentran éstos, su condición de salud –e historial de salud de la familia de origen-. Para Ugalde, entonces, una vez recogidos todos estos antecedentes, se orientará el proceso de reparación: “Lo veo como una relectura o reconstrucción sana de su vida”.

De acuerdo a Camilo Morales, pensar en una terapia con niños en estos contextos y estas características, es pensar el desafío de un trabajo innovador y que va más allá de la consulta del terapeuta. Pasa por conocer e interiorizarse de su origen y realidad. Una alternativa a esto es utilizar el acompañamiento terapéutico, que consiste en que un psicólogo o psicóloga comienza a visitar al niño en su institución, con el compromiso de acompañarlo hasta que se defina su situación familiar, es decir, se trata de una relación de vínculo estable y duradero. El trabajo terapéutico se realiza en su propio entorno. Este es un modelo pensado para residencias, no para familias de acogida.

Vínculos: el desafío de devolver la confianza en otro

El acompañante terapéutico visita al niño una o dos veces a la semana en la institución, por unos 45 minutos a una hora. Éste se integra  a la rutina del niño, lo que tiene efectos positivos para él y la institución, de acuerdo a lo que ha podido constatar Morales. “Primero, el niño va a contar con un adulto disponible para él diferenciado de lo que puede ofrecer una cuidadora. La clave para la reparación es atreverse a vincularse y es ahí donde apunta nuestro trabajo”. Según explica, esto también produce un efecto en las cuidadoras. “Cuando uno trabaja con estos niños, conoce las quejas de ellas respecto de los comportamientos con los que lidian a diario; que muerde, no come, hace pataleta, por ejemplo. Pero el efecto que produce el acompañante en el entorno es interesante, porque ellas empiezan a preguntar y se empieza a dar un espacio psíquico en el cual se cuestionan y reflexionan en torno a esto, sensibilizándose más con el niño”.

Muchas de las cuidadoras, entonces, comienzan a crear un ambiente más vinculante y menos antagónico. “Por eso creo que este trabajo debe enfocarse desde esta perspectiva, siendo necesario que se fomente el contacto cotidiano”, asegura Morales.

Por otra parte, en su disponibilidad el acompañante le ofrece un vínculo estable en el tiempo, hasta que el niño se vaya con su familia adoptiva. La duración de este tipo de procesos terapéuticos está definida por el egreso del niño de la institución y no por un periodo preestablecido. En la medida que tenga la experiencia de un vínculo con otra persona más allá del cuidado que cubra sus necesidades básicas, mayores serán sus oportunidades de llegar a construir lazos con otro.

Historia: la necesidad de trabajar con los cabos sueltos

Tanto Camilo Morales como María Fresia Ugalde coinciden en que el trabajo de reparación, además de centrarse en el vínculo, debe desarrollarse sobre el eje de su historia, y este segundo aspecto tiene que ver con ir construyéndola con el niño. Que pueda ir registrando la historia de ese periodo en la institución u hogar de acogida y también incluyendo la de su origen.

“Un daño es el ser separados de su familia de origen, y otro daño importante es ser separado de su historia. Los niños no saben por qué están ahí, aunque tengan 6 ó 7 años. Tampoco saben qué va a pasar con ellos. Esto les instala una incertidumbre terrible”, explica Morales. Agrega que los esfuerzos que se han hecho para establecer instituciones saludables, suelen haberse pensado en el cuidado y cobertura de las necesidades, pero se descuidan los aspectos ligados a la historia y la identidad. La memoria, identidad e historia se construye a partir de la relación con otro. El niño necesita de ese otro para que le cuente su historia. En las instituciones los niños son muchos, por lo que su experiencia es difusa, se fragmenta y nadie la registra. Entonces, una vez que egresan no tienen con qué contar para poder construir su identidad. Esa parte se pierde”, explica Morales.

El libro o cuaderno de vida entonces, adquiere un rol fundamental en esta parte del trabajo terapéutico y es una herramienta muy utilizada en estos procesos de reparación.Según explica María Fresia Ugalde, es uno de los instrumentos terapéuticos centrales donde se cruza el trabajo profesional y técnico con el lenguaje del niño. “En este libro hablamos en un lenguaje abierto y cercano, con explicaciones razonables de su situación, favoreciendo los aspectos que ofrecen una reivindicación de su historia. Es una manera de dar una explicación y salida razonable a sus experiencias traumáticas”.

Camilo Morales, en tanto, recalca que como este libro se construye entre varias personas que son las más significativas para el niño, puede contar con variadas versiones respecto de algo en particular y no encierra verdades únicas. “No es un registro de datos, sino un registro afectivo que tiene efectos en el ahora y a posteriori, cuando el niño egresa y estará ahí disponible para él, para cuando lo quiera volver a tomar”.

Es un registro de la historia del niño que se hace desde el punto de vista afectivo y vincular, viene a demostrarle, además, que durante el tiempo que permaneció en la institución no estuvo solo, sino que hubo personas que se preocuparon y cuidaron de él.

Este libro tiene por objeto promover, registrar y proteger la identidad del niño, y constituye la primera pertenecía en un contexto donde es tan difícil tener lo propio. Si bien se construye en un momento en el cual no hubo papá ni mamá, tampoco fue un tiempo muerto, ya que hubo personas que lo quisieron y cuidaron, y eso se plasma en su libro. Los padres adoptivos, por su parte, van a tener el privilegio de conocer la vida de su hijo, con explicaciones y detalles que, de otro modo, no tendrían cómo conocer, destacan los profesionales.

Morales concluye que, dado las características de estos niños, poner toda la responsabilidad de la reparación en los padres es una carga muy pesada. “La experiencia del niño es muy compleja y los padres no son terapeutas. La reparación como proceso es una posta, donde cada momento tiene su particularidad y actores clave. Pensar también que los niños que tuvieron terapia de reparación no tendrán problemas en algún momento de su vida es simplista y reduccionista. Los papás cumplen un rol importante, pero ellos no resuelven todo el proceso de reparación”, asegura.

Cuando le llega el turno a los padres

Por esto es importante preparar a los padres y acompañarlos de manera específica y continua. Lo más importante es que ellos deben tener la capacidad y disponibilidad para integrar y acoger toda la historia y experiencia previa a la adopción de su hijo.

María Fresia Ugalde señala que éstos deben estar atentos a ciertos hitos: al inicio de la etapa escolar los niños comienzan a darle un nuevo significado a su historia, donde emerge con fuerza su experiencia de abandono. Los padres deben consultar para recibir apoyo en cómo abordar y contener. Luego, en la adolescencia, etapa en que buscan establecer su identidad por sí mismos, deben revisar su pasado y enfrentarse nuevamente a su historia, para construir a partir de ella. El proceso que hará en la adultez lo debiera llevar a reconciliarse y aceptar esta historia que es parte esencial de su ser.

“Lo central en la reparación es reconocer su historia de origen y experiencia de abandono. Hay niños que tienen sentimientos de mucha pena y rabia, y hay que aceptarlos también. Es importante validar sus sentimientos, de manera respetuosa. En la medida que haya un adulto capaz de reconocer y acompañar al niño en su proceso, paciente en esperar que camine de acuerdo a sus tiempos y dispuesto a ofrecerse como un apoyo estable e incondicional, permitirá que pueda avanzar en la integración de su historia”, asegura Ugalde.

 Antes del encuentro del niño con su familia definitiva, se realiza la preparación para los padres en un taller preadoptivo, que reúne a los matrimonios postulantes para trabajar la historia y la realidad de los niños.

Además, se realiza un  acompañamiento y orientación tanto en el enlace (primer encuentro del niño y su familia) como en el primer período de vinculación. Esto es lo que llaman la vinculación asistida, proceso que permite entregar un apoyo efectivo y estable a los nuevos padres y que es llevado a cabo por un equipo capacitado de psicólogos, asistentes sociales y orientadores.

Debe darse un respeto por los vínculos que el niño ha tenido en la institución. Esto permitirá ir haciendo el duelo de a poco con  los vínculos que ahí se establecieron.

En este punto María Fresia Ugalde es clara en señalar que esto llevará a que el niño adopte a los padres, más que a la inversa. Es importante que ellos lo acepten con su historia previa y que se vaya entretejiendo una nueva, donde se cruce la del niño con la de los padres.. Jamás se debe competir con su historia, sino que darle su justo lugar y respetarla, porque el niño es esa historia también. Morales explica que “la reparación de lo que menos trata es de olvidar el origen de los niños. Por el contrario, debe integrarlo y reconocer sus aspectos valiosos”.

Según Ugalde, los riesgos de un niño que no ha sido acompañado, es que se lo deja sin información. “Él no tiene las herramientas cognitivas o emocionales y queda a la deriva. Esto lo puede llevar a sentimientos de culpa y responsabilidad respecto de su propio abandono, que son erróneas y muy perjudiciales”.

La profesional recalca que en este libro de vida no se enjuicia a los padres biológicos, sino que busca explicar que ellos no pueden o no saben hacerse cargo de sus hijos. “Eso es muy distinto a dejarle la responsabilidad de lo sucedido al niño. Me acuerdo de un caso de una niñita que tenía problemas de alimentación y, en algún momento, la explicación que dio de su situación era que sus padres la habían dejado porque no se comía toda la comida”. En este acompañamiento se revaloriza al niño, se le ayuda a liberarse de la carga de la culpa y se le ofrecen otras narrativas, claras y consistentes con su historia real, que no sólo alivian al niño, sino que le devuelven esperanza para su futuro.

Alerta: niños encapsulados o disruptivos

Los principales efectos en los niños, por su historia de origen, experiencias traumáticas vividas e institucionalización son:

Que pierden la capacidad para vincularse. Son niños que no demandan cuidado o afecto y que pueden irse con cualquiera. En los casos más grave, podemos encontrarnos con niños que se desconectan, quizás  no hay nada en su entorno afectivo que les permita ligarse. Son muchas veces los que no llaman la atención o la guagua que casi no llora. Estos casos son los que requieren más atención.

Otros son los niños disruptivos. El que llama más la atención y no se adapta a la institución. Este caso resulta menos grave, porque al menos es capaz de exteriorizar su sufrimiento. Sin embargo es complejo, ya que amenaza la lógica de la institución y pone a prueba a los adultos que se le aproximan, incluidos los padres adoptivos.

Reparación: el trabajo en casa

Una corriente habla de que la verdadera reparación se realiza cuando el niño se incorpora a una nueva familia. Herramientas que resultan esenciales en ella son:

Disponibilidad

Aceptación incondicional del hijo con sus características e historia

Sentido del humor
 Para los padres significa renunciar al hijo ideal adoptivo y aceptar el hijo real adoptado. Es otro que viene a mí y lo voy a aceptar y amar siempre e incondicionalmente. Deben contar con cuotas importantes de tolerancia, flexibilidad y empatía, además de una buena preparación. El padre/madre tiene que adaptarse y amoldarse, asumiendo que fue él quien pidió la paternidad, no el hijo. Entonces, es necesario ser desprejuiciado para tener un buen ambiente para el crecimiento y desarrollo de su hijo.


http://revistaadopcionyfamilia.blogspot.com/2011/12/ninos-que-esperan-una-familia-adoptiva.html

La esperanza y la desesperanza en la adopción

| domingo, 10 de abril de 2011

La adopción, es para algunos un proceso jurídico de protección de la niñez desamparada, para otros un acto de solidaridad y amor, que se ha convertido en los últimos tiempos, en un área cada vez más problematizada y problematizante del saber, relacionado con los temas referidos a la conformación familiar. Pese a una experiencia de casi medio siglo en el tema de familias, continuo viendo el sufrimiento de las parejas que no pueden y desean ser padres, como el de las madres que no desean tener hijos y se embarazan sin poder evitarlo, siendo forzadas a criarlos sin el menor respeto.
El hijo no tenido se hace cada vez más inalcanzable, porque hay más demanda, porque hay más “esterilidad vincular” por el sistema enloquecido en que vivimos, para “tener” lo que el consumo nos impone o para lograr sobrevivir en una sociedad precarizada por tantas crisis, También porque hay venta y tráfico de niños, ya no solo a cargo de siniestros traficantes sino también de profesionales y funcionarios. Paradójicamente hay mas niños pobres, en y de la calle, desnutridos, hambrientos, mendigando, aspirando pegamento y sufriendo infinitamente.
Los textos y publicaciones acerca del tema, con frecuencia continúan con la tendencia a la “demonización” y la extrema “patologización”, tanto de las parejas aspirantes a la paternidad, como de los niños posibles de ser adoptados. Al leer algunos informes de psicodiagnóstico profesionales hechos a los aspirantes, nos encontramos con informes lamentables, que son asunto de encrucijada para las cátedras de Psicología Forense. Se siguen confundiendo los objetivos de los estudios pertinentes a la adopción, cuando se buscan índices patológicos a los fines de un abordaje clínico, en lugar de una evaluación situacional del vinculo de pareja donde se acunará el niño a ser adoptado. De la misma forma que antes se confundían los estudios socioambientales, para saber si el niño tendría un hogar con un cuarto o espacio propio y servicios sanitarios mínimos, con detectar los elementos en confort de alto costo. Pedirles en este país a todas las parejas un sueldo estable, cuando el mismo estado posee trabajo de contratos basura absolutamente inestables, es una broma del mal gusto. También otra forma nueva de maltrato a los aspirantes a la adopción.
Claro que este tema que debiera ser una especialidad, con amplia formación teórica y técnica dentro de la universidad, solo es un tema dentro de algunas materias en las Facultades de Psicología y Servicio Social, como también de las formaciones de posgrado de minoridad y familia. Cuando las entidades profesionales hacen actividades docentes de la especialidad, los inscriptos en su gran mayoría son madres o padres adoptivos o también los aspirantes a serlo. Es un índice que muestra la extrema soledad y desorientación en que se encuentran y la falta total de continencia de las entidades encargadas de la adopción. Ellos pretenden que con dos o tres encuentros grupales y los dos estudios de psicóloga y asistente social, se alivie el desborde continuo de angustia durante cuatro a siete años de espera del hijo. Esta metodología es expulsiva y los empuja a las alternativas de lo que ya es “turismo adoptivo”, buscando el niño anhelado en el imaginario paraíso de las provincias, supuestamente proveedoras inagotables de niños. También, desgraciadamente serán sujetos factibles del “canto de sirena” de los mercaderes de niños.
A pesar de nuestra insistencia por lo contrario, es absurdo seguir dudando y sospechando de locura o delincuencia en parejas que se aman y que llevan varios años de casados, con un sólido vínculo parental, que han asumido amputaciones en sus sueños de los hijos, en sus anhelos de conformar una familia, como también heridas de orden corporal, afectivo y económico, en su pase por los costosos tratamientos médicos y psicológicos. Alguna vez los denominé como padecientes del “síndrome de desencanto reproductivo”, porque presentan síntomas de un vacío generalizado, en sus vientres, en su corazón y en su bolsillo.
Se sigue insistiendo en describir motivaciones “inconfesables” de los aspirantes a conformarse como padres, coherente con el comportamiento de las instituciones competentes en el tema, que siguen con esta disposición insistentemente cuestionada, de someterlos a estudios y certificaciones que los hacen sentirse delincuentes potenciales, hasta que no demuestren lo contrario. Muchas parejas que leen textos, donde se los cuestiona y castiga duramente con interpretaciones de diverso orden, en sus deseos, sufren y acuden a las consultas o grupos de autoayuda, soilicitando explicaciones al respecto. Lamentablemente en ocasiones, los psicólogos olvidamos que cuando escribimos nuestras ideas, las leerán los interesados o usuarios, no solo los especialistas, por lo que la forma del mal decir en arabesco o también del escribir para no decir nada claro, es una manera eficaz de confundir y así mimo de llegar a lastimar.
Cada día se incluye un nuevo certificado, un nuevo obstáculo que va socavando el autoestima de quienes ya por no poder gestar, se sienten transgresores del mandato de la cultura judío cristiana, del “creced y multiplicaos”. De tanto intentar protegerse en lo jurídico, se deja al desnudo y el descarne el padecer de éstas personas. El derecho ejerce sus fieles aplicaciones de la ley y los profesionales defienden los Derechos Humanos, sobre todo en defensa de la Convención Internacional del los derechos del Niño. Todas las personas democráticas, estamos en total acuerdo, sobre todo porque todos padecemos la corrupción de la viveza criolla, como vicio nacional de corrupción generalizada. Hoy por hoy el que cumple la ley y respeta los derechos humanos es un ser “excepcional”, los que nó, son la mayoría.
Pero tal como se nos presenta la vida, el mundo y la sociedad en que vivimos, vale preguntarse si no hace falta algo más, si no nos hemos olvidado los psicólogos de losvalores humanos y de los sentimientos íntimos de las personas. Este dilema nos lo ofrecía el colega colombiano Luis Restrepo, cuando escribió su insólito libro “El derecho humano a la ternura”, cuyo pensamiento he desarrollado en algunos trabajos. Parece increíble que alguien tenga que arengar para defender el derecho a la ternura humana.
Las mujeres, progenitoras o madres biológicas, denominaciones según el gusto y la ideología de quienes las mencionen, son las entregantes y no abandonantes de niños que han gestado y parido, sea cual fuere la razón, consciente o inconsciente, cercana al orden del no deseo del hijo, la ignorancia, la inmadurez, la miseria, el hambre, el abuso, la violencia, el deterioro de la salud, la enfermedad mortal o la alienación total. Muchas pueden ser las razones en un país donde aún la anticoncepción es aceptada a medias y donde el acceso al aborto es privilegio de quien posee como pagarlo, para no morir en manos de cualquiera.
La palabra “abandónica” está cargada de un peso estigmatizante, sustentada en el perimido concepto del supuesto instinto maternal, graciosamente expresado en el refrán español “amor de madre, lo demás es aire”. Siempre además son las mujeres quienes son sometidas a la condena del imaginario social, con escaso reconocimiento del mismo valor hacia el hombre interviniente en esa concepción, a la razón el padre biológico o progenitor o solamente un genitor.
El niño sin padres no es un “abandonado”, sino alguien en situación de desamparo, pero también pasa por el filtro de la maquinaria discriminatoria, puesto que para ser seleccionado en primer orden, debe ser recién nacido o mejor dicho “recién parido”, blanco, de buen peso, con certificados probatorios de su perfecta salud y si es posible con la historia clínica de la progenitora. Quedan en la trastienda de la espera, los niños mayores de tres años, los púberes y adolescentes, los morenos o de rasgos aborígenes, con varios hermanos, los enfermos o con alguna limitación de índole física o mental.
Los organismos encargados de la adopción, siguen pidiendo una foto de la pareja aspirante. Opinan que de esta forma “recuerdan” mejor a la pareja y además algunos siguen insistiendo que de esa forma será “armónica” la elección del niño. Es tan perversa esta aseveración, que no cabe palabra alguna. Pero sin embargo, lo continúan haciendo. Es hora de comenzar a pensar que ese niño preseleccionado por fu forma y color como un producto del mercado y esa pareja así favorecida en su discriminación, no pueden ser un nido favorable sino de alto riesgo. Riesgo que no es abordado nunca.
Es necesaria experiencia amplia en este tema, acompañado de una edad con la presencia de la propia descendencia, para situarnos con mayor tolerancia, más compresión del dolor ajeno y menor petrificación ontológica en los conceptos que se refieren a la carencia de hijos, a la imposibilidad de hacerse cargo de un niño gestado y del padecer de niños sin familia, institucionalizados o en la espera de alguien que los “ahije”. Se hace necesario dejar de sentirnos jueces infalibles del sufrimiento ajeno, para entender que nos heos formado a asistir y aliviar al que sufre.
Padecen tanto riesgos quienes no quieren o no pueden hacerse cargo del niño gestado y parido, como de quienes no pueden gestar ni parir y desean conformar una familia, son dos puntos extremos de un mismo camino, el de la vida. En el medio está el que no puede decidir por sí mismo, el niño solo y con necesidades a satisfacer para permitirle la existencia.
Hace unos años realizamos una especialización en el tema para profesionales a desempeñarse o ya desempeñados en esa área. Lo hicimos al advertir los riesgos producidos a causa de la multiplicidad de ideologías contradictorias, que circulan en los ámbitos judiciales y estatales, como en los privados y la aparición de los equipos privados de gestorías que “arman carpetas”. Nuevo fenómeno que ya fue advertido hace años como peligroso también, por la tendencia a copiar modelos de agencias privadas de adopciones, como en Estados Unidos. Pero la desesperación de los padres por acortar la espera, les hace suponer, o se los hacen suponer, que se apresurará si hacen los mismos trámites en un equipo privado, que los que el Estado les brinda gratis.
La maternidad y paternidad por adopción, en términos simbólicos, en nuestro país, tal como es abordado actualmente, bien puede ser equiparable a las gestaciones de “ alto riesgo ” obstétrico. Este concepto médico describe todas las anomalías o problemas biológicos provenientes de ambos padres, que hacen de algunos embarazos circunstancias de alto riesgo para la salud y la vida, tanto del feto como de la madre. Es así como en la espera de nueve meses antes del nacimiento, se transita por variables potenciales de aborto, destrucción, malformación, parto prematuro, hemorragias, infecciones, patologías diversas o la misma posibilidad de muerte de la madre o del feto. También las familias adoptantes se desgarran, se abortan mutuamente, se desangran de dolor, se infectan de frustraciones acumuladas, se mueren de pena y caen en la desesperanza, aniquilante de la intimidad.
Este alto riesgo está referido a la inestabilidad del vínculo parental que es lo que sostiene amorosamente al niño, a la alteración en su salud mental como sujeto, como además a las posibilidades de una vinculación no sana y equilibrada entre ellos y el niño adoptado. La larga, solitaria y angustiosa espera, sin acompañamiento ni contención de las entidades encargadas del tema, la irritación y el maltrato con que se responde a las llamadas de los ansiosos aspirantes, las averiguaciones de antecedentes junto a quienes desean sacar un registro para manejar automotores (donde gestores reciben pago para hacerles el “aguante”), sumado a factores de índole personal vinculados a la edad y el monto de sufrimiento, son elementos de riesgo y de profundo daño para las parejas en espera, pero también para la calidad del nido en espera del niño.
A los padres no les alcanza con dos o tres encuentros grupales para darles información, equiparables a las clases de anatomía y fisiología de los clásicos cursos preparto, que nada modifican ni ayudan. Es insuficiente, necesitan ser escuchados de manera personalizada, compartir todo el tiempo un espacio grupal de pares que pasan por las mismas circunstancias.
Tengamos en cuenta que hoy, después de pasar por la maquinaria exploratoria de aptitudes requeridas del Estado, deben resignarse pasivamente a esperar entre cinco a siete años. Esto después del largo tiempo que ya llevan con tratamientos médicos, psicológicos y promesas religiosas diversas
La ley de adopción ya es insuficiente, porque sus modificaciones, luego de haber permanecido inamovible desde el año 1947 en que fuera creada, servían hasta comienzos de los noventa. El país y la sociedad en su conjunto han cambiado bastante, ya no es posible seguir con el viejo concepto jurídico de “ adoptabilidad” y el empecinamiento asociado de familia biológica como propiedad privada del niño.
Se impone crear un nuevo concepto de “ paternidalidad” , para ser aplicado a padres o familias cuyos hijos gestan y paren sin desear y sin sentido, que los maltratan abandonan de mil formas, los arrojan a la calle, a la mendicidad, la explotación laboral, la prostitución y el consumo de drogas. Pero además que todos ellos no buscan ni aceptan ayudas, subsidios, ni planes estatales que les ayude a mantener el vínculo familiar. Es necesario sacarnos las caretas de la hipocresía y aceptar que muchos de esos padres no actúan así porque son pobres o no tienen acceso al trabajo, sino simplemente porque no quieren a esos hijos. De una vez por todas tenemos que entender que gestar y parir no es ineludiblemente un acto voluntario acompañado por el puro de deseo. Esos niños serán nuestro futuro, esos niños necesitan padres y familia, esos niños necesitan amor, educación adecuada, cuidado, contención y ternura. Esos niños pueden acceder a la adopción simple o a otras formas a concensuar entre todos. Al asumir el gobierno de Lula en Brasil, se llamó a una convención de todas las organizaciones de familias adoptivas, en todos los sectores de los diversos estados, para realizar encuentros acerca del asunto y elevar propuestas de consenso nacional, para modificar el sistema de adopción desde las cámaras legislativas. También nosotros podríamos hacerlo.
Es necesario crear una nueva forma en el sistema de adopción en el país, tal como ha sido revisado en éste y otros lugares, adaptándolo a la realidad de este siglo, de nuestro país, de nuestro continente.
La forma en que se accede a ser adoptado y ser adoptante, padece de los mismos vicios que todo lo que no ha sido revisado en nuestras instituciones, con este deterioro corrupto que ha conseguido atravesarnos de desesperanza, que nos aliena y nos fragmentará cada día más, sino somos capaces de desarticularlo con cambios efectivos. De no hacerlo, habremos puesto en alto riesgo a las familias que se conforman por medio de la adopción.

La historia realmente importa al momento de formar apego

| miércoles, 10 de noviembre de 2010

La historia realmente importa al momento de formar apego

9 de agosto de 2010

Patricia Crittenden, Psicóloga del Family Relations Institute de Miami

En el marco de su participación en el 10° Encuentro Internacional de Adopción, organizado por la Fundación San José para la Adopción, la especialista estadounidense en apego sostiene que le gustaría "normalizar" la adopción, pero reconoce que en los casos de niños mayores con historias difíciles, el convertirse en un cuidadoso observador, puede resultar de gran ayuda para los padres.
Patricia Crittenden, Ph.D. en Psicología de la Universidad de Virginia, se ha dedicado a estudiar en profundidad los temas de apego y adopción. Tanto así, que desarrolló el Modelo Dinámico Maduracional. Éste es un modelo que, según sus propias palabras, explica cómo los niños y las personas a lo largo de su vida se organizan para protegerse de posibles amenazas.
En el caso concreto de la adopción, se refiere a cómo el niño va desarrollando comportamientos que le permiten lograr la cercanía, protección y cuidados de los adultos. "Porque cada guagua necesita apegarse a un adulto, el comportamiento de los bebés se organiza para conseguir lo que sea de esa persona que está ahí, que le asegure su supervivencia", explica. Eso, desde el niño, porque desde el punto de vista de los padres tiene otra perspectiva: se refiere a cómo ellos aprenden a proteger a ese niño y cómo se cuidan a sí mismos para poder protegerlo a él. "En muchos casos, en los padres adoptivos existe la problemática de no ser capaces de tener hijos biológicos; entonces, se refiere a cómo se conectan y encuentran la realización de su futuro en un niño que no es biológicamente propio", dice.
¿Qué pueden hacer los padres adoptivos para favorecer el apego con sus hijos?Es lo mismo para niños que van a ser cedidos en adopción que para aquellos que se quedan con sus padres biológicos. El niño mira al que lo está cuidando, siente sus brazos, cómo lo mece. Esa es la persona a la que dirigirá su conducta de apego y va a dirigir todos sus esfuerzos para cautivarla y lograr que lo ame y se quede con él para siempre. Es en torno a quien organizará su conducta. Los niños no crecen en refrigeradores. No esperan a que uno esté feliz. Ellos no esperan, se apegan lo más fuertemente que pueden al adulto que está ahí y de la manera que lo hacen es logrando que el adulto se apegue a él.
La formación del apego se relaciona con el ambiente y las experiencias afectivas que el niño haya tenido, de modo que cualquier pérdida o cambio en su vida, va a significar que para ese niño será más difícil adaptarse. Si un niño está en una institución con múltiples cuidadores y no logra establecer una real relación con alguna persona, es lo peor que le podemos entregar. Evitar que los niños vayan a instituciones o familias de acogida, permitiría impedir que rompan sus relaciones con otras personas una y otra vez.
Los padres adoptivos en todo el mundo -me imagino que será igual en Chile- son un grupo tremendamente afectuoso. También hay un grupo diverso de personas y profesionales preocupados del tema de la adopción. Si la atención se concentrara en los padres adoptivos y los niños no tuvieran que ir a instituciones o familias de acogida, creo que sería en favor del interés de los niños.
¿Está contra la institucionalización ante cualquier circunstancia?Estoy contra la institucionalización que no permite a los niños establecer relaciones cuando hay un hogar esperando. En ese contexto estoy contra la institucionalización. Si fuera una madre adoptiva, quisiera que el niño no pasara por una institución y llegara directamente a mí.
En su experiencia ¿qué es lo más recomendable para aquellos padres que recibirán un niño y quieren fomentar y desarrollar adecuadamente el apego?
Si van a recibir una guagua recién nacida que no tiene experiencias anteriores con personas, simplemente relajarse y disfrutar de ese recién nacido. Eres un padre, una madre, va a funcionar. No veo la adopción como algo para lo que se necesiten muchas cosas especiales. Me gustaría normalizar la adopción. Ese bebé, especialmente si se recibe temprano, tiene un completo repertorio de comportamientos para lograr que se enamoren de él. Hay que dejar que la guagua haga lo suyo y responder. Sólo en los casos en que los niños han estado por semanas o meses sin cuidado personal, han tenido relaciones rotas con sus padres anteriores, entonces podrás encontrarte con situaciones más difíciles de manejar. Pero de otra manera hay simplemente que dejar fluir.
¿Qué pasa con aquellos padres que adoptan niños un poco mayores o con una historia previa difícil?
Eso es más difícil. La historia importa, realmente importa. Y aunque ésta sea difícil, suele ser más favorable que no tener una historia.
El maltrato es un problema, pero la negligencia es uno más serio; porque en este caso la madre realmente no se preocupa de su hijo. Esto puede tener un impacto aún más determinante en el futuro que el abuso físico, porque el niño no es capaz de formar una relación continua y estable con esta figura de apego.
La mayoría de los niños con historias de maltrato aprendieron que fueron muy amados por alguien que se preocupaba tanto, que eran capaces de golpearlos o herirlos, para lograr que hicieran lo correcto. Alguien estaba prestándoles atención, los veía, tenía sueños e imaginaban lo que era bueno y malo para ellos. Y a veces resultaba demasiado peligroso en su intento de cumplir esos sueños. El maltrato provoca que los niños sean obsesivamente atentos a lo que los padres quieren. Los convierte en diligentes, sobresaltados, pierden espontaneidad por el miedo a hacer lo incorrecto. Todo esto puede resultar difícil de manejar para los padres.
Estos padres tienen un hijo que está tratando de ser entendido, lo que permite trabajar con ellos si logran comprender esta situación. Un hijo que ha sido víctima de negligencia aprende, en cambio, a no prestar atención a lo que los padres hacen y sienten, a que el mundo no les presta atención y tampoco les responde.
Entre estos casos se encuentra el niño de la madre con una depresión grave y crónica. Frecuentemente aprende a cuidarla, le trae cosas, le sonríe cuando está triste. Está observando a su madre todo el tiempo y se hace cargo de ella. Para los padres adoptivos que reciben un niño con estas características puede resultar realmente doloroso convertirse en el hijo amado del niño que reciben. En ese sentido, los adultos esperan ser los padres y cuidar al hijo, pero el niño puede sentirse inseguro si no cuida a los padres y eso puede crear problemas de entendimiento. Pero siempre hay una solución si los padres saben y entienden que el niño se siente seguro con esta conducta, ellos lo pueden aceptar y comenzar a revertirlo lentamente, estando disponible para el niño, permitiendo que baje sus defensas y que vuelva a ser niño otra vez.
Entonces ¿es posible modificar este tipo de conductas?Lo es, pero tienes que hacerte muy predecible y disponible. De esta manera, el niño lentamente entenderá que no vas a desaparecer, que no entrarás en una depresión, por ejemplo. Debe ser un hogar muy predecible, más esquematizado y con una rutina más establecida que un hogar promedio. Los niños que son víctimas de negligencia no están siendo vistos, en el sentido que nadie está formando una relación con ellos. Se van a sentir incómodos con la cercanía. Entonces, los padres adoptivos que quieren tomar a sus hijos, abrazarlos, sostenerlos, contenerlos, van a verse rechazados por estos niños, justo cuando esperan cumplir su deseo de hacer lo que los padres hacen con sus hijos.
Los niños que salen de instituciones y que han recibido un cuidado afectivamente negligente, tienen menos acceso a los afectos y, por ello, muy baja su habilidad para conectarse con otras personas. Si son estimulados pueden desarrollar su área cognitiva, pero siempre tendrán más dificultad en el área afectiva.
¿Hay alguna posibilidad de sanación?Pareciera que el amor nunca es suficiente. Si el niño ha tenido un largo tiempo sin relaciones y me preguntas cuánto tiempo se requiere, la respuesta es "mucho". Si el niño no ha establecido una relación afectiva para la edad de tres años, es posible que ya no pueda ser capaz de hacerlo. Sin embargo, si sabemos que está absolutamente disponible el día que nace y menos para la edad de los tres años, el objetivo debe ser el trabajar en ese tiempo intermedio.
¿Cuál es el mensaje para los padres, entonces?Si les toca recibir un niño que ha vivido alguna de estas circunstancias especiales de las que estamos hablando, entonces deben prepararse con algún tipo de estrategia y pensar un poco más lo que harán. Si el niño ha sido maltratado, ha tenido que lidiar con una madre depresiva o ha tenido padres adictos, ha estado institucionalizado o ha sido víctima de negligencia, y de acuerdo al tiempo que haya sido expuesto a estos problemas, más precavidos y preparados deberán estar los padres. El único consejo general que les puedo dar y sin miedo a equivocarme, es convertirse en un cuidadoso observador. Cuando hago esto, me doy cuenta de lo que usualmente mi hijo hace, luego tratar de modificar su conducta y ver si logro provocar cambios. Por un tiempo representará un esfuerzo significativo el intentar coincidir con la estrategia del niño, pero una vez logrado esto, voy a poder manejarlo cada vez mejor.

Link: http://revistaadopcionyfamilia.blogspot.com/2010/08/patricia-crittenden-psicologa-del.html

Después de Adoptar: "El afecto del hijo no depende de si es adoptado o biológico"

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Después de Adoptar: "El afecto del hijo no depende de si es adoptado o biológico"

Carolina Rodríguez, experta en adopción internacional, afirma que la legislación da al menor un derecho a saber cuáles son sus orígenes cuando lo demande.

"El vínculo, la conexión afectiva entre padres e hijos se da independientemente de que el hijo sea adoptado o biológico". Eso afirmó ayer en el Club FARO la psicóloga clínica Alicia Fernández-Zúñiga, que junto a la especialista en adopción internacional Carolina Rodríguez dieron una charla en torno a un tema: "Después de adoptar". Y el significado de esa afirmación de la psicóloga sería redondeado luego por su compañera de mesa cuando dijo que "no es padre ni madre aquella persona que concibe a un hijo y lo trae al mundo sino aquella que da amor al hijo, le cuida, protege... en definitiva aquella con quien el pequeño se vincula afectivamente y reconoce como padre o madre".


Autoras ambas de "Quiero adoptar" y "Después de adoptar" en ediciones Ceac, y presentadas por Juan Gaisse, presidente de la Asociación Manaia y abogado , habló en primer lugar Alicia Fernández-Zuñiga centrándose en esa primera etapa posterior a la adopción en la que comienza la relación y hay que establecer los vínculos. "Los padres adoptivos aman a sus hijos –afirmó– tanto como los biológicos. La relación de apego que se da entre padre e hijo es igualmente fuerte, ya que no depende de la conexión biológica ni de la relación de sangre sino de la experiencia que se construye entre ambos".

Todo depende

La psicóloga afirmó que si el niño ha establecido un apego fuerte a una edad temprana podrá realizar otros vínculos afectivos posteriores con otras personas. Según dijo, el sentimiento no aparece inmediatamente sino que tiene que transcurrir un tiempo, especialmente para el niño, y más si ha tenido otras relaciones paternas anteriores. "Evidentemente –matizó– si el niño ha sufrido maltrato o ha sido criado por personas diferentes durante los primeros años y, en consecuencia, no ha tenido las atenciones necesarias, no confiará al principio en los adultos que le están cuidando y es posible que no responda a las atenciones ni al cariño como se espera de alguien de su edad".

En lo que insistió Fernández-Zúñiga fue en que el apego se logra en la medida en que el niño siente que la persona que le cuida le proporciona estabilidad emocional. "Los expertos han intentado fijar la edad en que se establece el apego. Parece que el niño desarrolla normalmente vínculos seguros entre los dos y los tres años de vida y algunos investigadores plantean que existe un período crítico a partir del cual el niño tiene más dificultad para establecerlo, a partir de los cuatro años. Pero la experiencia ha demostrado que niños de estas edades han sido capaces de crear vínculos seguros con los padres, lo cual indica que no depende probablemente tanto de la edad sino de 0otros factores".

Carolina Rodríguez Bustelo dirigió su charla, por su parte, a ese desafío que es hablar al menos de su adopción. "Todos tienen muchas ganas de adoptar pero la verdadera aventura –dijo– comienza cuando el niño llega a casa. Y una de las asignaturas es cómo explicar la adopción al niño. Hay que ser conscientes y aceptar que nunca puede haber un secretismo en torno a ello. El hijo va a ser adoptado siempre, durante toda su vida. Esto implica una diferencia pero ésta no tiene que entenderse en sentido negativo o peyorativo. Desde el conocimiento y la aceptación de las diferencias será más fácil hablar con él de sus orígenes, nunca avergonzándose de ellos".

Resaltó esta experta que con la legislación internacional vigente una persona adoptada tiene derecho a conocer y buscar sus orígenes, mientras que z aquellos que dan un menor en adopción no tienen derecho a saber qué ha sido de él. "No se puede dejar de hablar con el menor adoptado de sus orígenes pero no debe hacerse a iniciativa de los adultos, ni tampoco forzando la situación".

Hay por tanto, según dijo, un derecho a saber pero el cuándo, cómo y qué información es algo que está en función de cada caso. "Eso sí –explicó– la información debe ser sincera, proporcionarse con mucho cariño y en circunstancias adecuadas. Las respuestas que se den son claves".


Fuente: Faro de Vigo

Adopción o negociado de niños.

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Adopción o negociado de niños.
Elizabeth Bartholet, profesora de leyes de la Universidad de Harvard, es madre adoptiva de dos peruanos ya mayorcitos y ve en la oposición a la adopción transracial una nueva aislación cultural con repercusiones peligrosas: 'Lo que pasa a los niños que no llegan a ser adoptados no es que se quedan en maravillosas casas de acogida. Muchos se quedarán en los orfanatos o acabarán en la calle con mucha probabilidad de morir jovenes o de tener una vida terrible"...

Esta abogada estadounidense adoptó a dos bebes peruanos en los años 80. Dice que las leyes rígidas de Perú han reducido la posibilidad de que otros extranjeros adopten niños.
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En el artículo de 2008 en la prensa canadiense  "Explotando la Burbuja de Bebés Chinos", Elizabeth Bartholet indica que quizás la adopción internacional está "pasando de moda". 

Básicamente el artículo se preocupa por los nuevos requisitos que China ha impuesto a los padres que quieren adoptar de su país. Parece que uno de los problemas principales en Canadá es que algunas agencias de adopción podrían estar engañando a los que tienen interés en adoptar en China diciéndoles que las esperas son bastante más cortas de lo que son.

Pero luego, este reportaje incluye información que indica un cambio de actitud a nivel internacional respecto a la adopción internacional. Es algo que he detectado en otras fuentes de información (por ejemplo el libro "Los de Fuera por Dentro")...

El reportaje explica que en China hay un nuevo énfasis en la adopción doméstica. "Esta nueva énfasis en la adopción doméstica sigue el espíritu de la Convención de la Haya sobre la Protección de Niños y Cooperación en el Respeto de las Adopciones entre Paises, un acuerdo internacional que ha sido ratificado por 75 países , incluyendo China en 2005. El objetivo principal de la convención es proteger los intereses de los niños a través de la transparencia de los procesos de adopción y así prevenir la corrupción sistémica y el secuestro y la venta de niños. Pero la Convención de la Haya también dice que los niños deben de ser criados - siempre que sea posible - en sus paises de orígen, una posición intuitivamente positiva que también ha hecho más difícil adoptar de paises que han ratificado el acuerdo. En Bulgaria, por ejemplo, un niño sólo puede estar adoptado fuera del país después de que tres familias Búlgaras le han rechazado, y ahora está casi imposible adoptar de ese país."

EEUU Y LA ADOPCIÓN INTERNACIONAL DE NIÑOS NORTEAMERICANOS

Esto me parece muy interesante. ¿Sabíais que desde los E.E.U.U. muchos niños salen al extranjero para estar adoptados por familias de Canadá, Escandinavia y Europa? Es decir, que los E.E.U.U. participa en la adopción internacional como "país de orígen", no sólo como "país de adoptantes".

Es que muchas veces tenemos la impresión de que los niños que participan en adopciones internacionales sólo proceden de países que faltan recursos para cuidar de los niños que necesitan hogar. Pero en Estados Unidos, la política de protección del menor se ha desarrollado de tal manera que ahora el énfasis en el bien estar del niño ha llegado a manifestarse en una política que quiere evitar la insitucionalización (incluso la "acogida permanente" si sea posible) a toda costa. Así que ese país con toda su potencia acepta las solicitudes de familias de otras países que quieren adoptar a los niños (generalmente de servicios sociales) que están esperando a una familia.

Entiendo que hay algo "intuitivamente positiva" con el idea de que un niño se debe de criar en su país de orígen. A mí también me parece lo ideal. Sin embargo, vivimos en un mundo que no es ideal y lo que no es justo es que un niño tiene que esperar durante la mitad (o la totalidad) de su niñez para encontrarse con la familia de su vida, por eso E.E.U.U. ha decidido aceptar a las familias de otras paises que quieren adoptar a los niños que no encuentran familia dentro de sus fronteras.

Elizabeth Bartholet

CAMBIO DE ACTITUD HACIA LA ADOPCION INTERNACIONAL DE NIÑOS

Pero, volviendo al reportaje, Explotando la Burbuja de Bebés Chinos, y su analisis de un posible "cambio de actitud" hacía la adopción internacional y los posibles causas. Mencionan el caso de corrupción detectado en China en la provincia de Hunan en 2005 cuando 50 personas fueron detenidas por el tráfico de bebés y su posterior venta a orfanatos.

"Para China, podría ser más sencilla entonces simplemente cerrar el programa que prestar atención a sus deficiencias.

Si es así, Elizabeth Bartholet (profesora de derecho de la Universidad de Harvard y directora de un programa pro-derechos de los niños) lo ve como un enorme paso hacía atrás para el principio de la adopción internacional, y es un paso que ella cree facilitado por los mismos grupos que deben de estar a favor de los niños.

En un trabajo que será capítulo de una antología que se llamará "Mercados de Bebés", Elizabeth Batholet cita a la preferencia para la adopción doméstica de dos gigantes internacionales de los derechos de los niños, UNICEF y Naciones Unidas.

La política de UNICEF situa la adopción internacional justo encima de los cuidados institucionales en su lista de opciones preferidas para niños huérfanos, diciendo que la acogida permanente con una familia en el país de orígen es preferible a la adopción internacional. Un trabajo en su página web proclama: 'Falta de regulación y vigilancia, particularmente en los países de orígen, junto con la posibilidad para ganancias financieras ha hecho crecer toda una industria alrededor de la adopción, donde las ganancias, en vez de los intereses de los niños, son los protagonistas.'"

Creo que tenemos que reflexionar sobre esa última frase. ¿Es así?
Ya sabeís que estoy muy a favor de la adopción - tanto la nacional como la internacional, pero tenemos que también estar 100% a favor de todas las precauciones necesarias para evitar que el dinero sea el protagonista de incluso una sóla adopcion:
"El 25 de Abril de 2008, el Associated Press (agencia de prensa como Efe) dejó escapar un informe de la embajada de E.E.U.U. en Hanoi (Vietnam) diciendo que había un pandemico de compra de bebés y corrupción en el sistema Vietnamita, citando el ejemplo de como una madre que no pudo pagar el hospital vió como vendieron su bebé..."
Comprendo la preocupación de UNICEF. No creo que el fin de la adopción internacional sea la respuesta. Pero algo hay que hacer.
Ante todo, tenemos que estar informados sobre este mundo en el que nos hemos metido. ¿Porque? ¿Porque no simplemente meternos en nuestros hogares con nuestros hijos para disfrutar de nuestras familias? Porque estas actitudes y tendencias que están formando ahora mismo afectarán a nuestras familias a lo largo de nuestras vidas.
Creo que tenemos que formar parte del debate.
Imaginamos que la adopción internacional recibiera la clasificación definitivo de "neocolonialismo" (como algunas activistas están sugeriendo hoy en día), que fuera ilegalizada, terminada. Encima del daño que se haría a tantisimos niños sin familia, creo que sería dañino para nuestras familias también. Veamos:

"Este cambio en la cara de los niños adoptados refuerza un cambio ideológico a mano; el ideal de pueblos globales sin fronteras, donde los niños se podrían criar en cualquier hogar con amor parece estar cada vez más fuera de modo, visto por algunos como una forma de neocolonialismo que choca con lo que sería políticamente correcto. En los Estados Unidos, la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales Negros (NABSW) ha llamado la adopción transracial una forma de "genocida". Pero otras investigaciones sugieran que los niños que no se adoptan y que se quedan indefinidamente en acogida o en instituciones corren el riesgo del desempleo, la cárcel y de enfrentarse a un futuro negro.

"Elizabeth Bartholet de la Universidad de Harvard, es madre adoptiva de dos hijos mayores de Peru y ve en esa nueva aislación cultural repercusiones peligrosos. 'Lo que pasa a los niños que no llegan a estar adoptados no es que se quedan en maravillosas casas de acogida. Muchos se quedarán en los orfanatos o acabarán en la calle con mucha probabilidad de morir jovenes o de tener una vida terrible. No estoy segura como eso es mejor que estar adoptado por una cariñosa familia extranjera,' dice. 'Hay muy poca evidencia para las reclamaciones raciales y nacionalistas esencialistas. Si desanimamos la adopcion internacional, animamos los embarazos subrogadas, animamos las intervenciones médicas. Estamos animando a la gente a reproducir gente blanca. Es un prejuicio racial."

El impacto de la adopción en las personas adoptadas

| jueves, 1 de julio de 2010


El impacto de la adopción en las personas adoptadas (Impact of Adoption on Adopted Persons)
A medida que las discusiones sobre el proceso de adopción se hacen más abiertas y aceptadas en la sociedad estadounidense, y a medida que más estadounidenses tienen experiencia con la adopción, existe también mayor atención enfocada en las personas involucradas en una adopción—la persona adoptada, los padres biológicos y los padres adoptivos (a los cuales se les refieren a menudo como el triángulo de adopción o, más recientemente, la constelación de adopción). Las personas que han tendido experiencia de primera mano con la adopción se están ofreciendo a hablar o escribir sobre el impacto de la adopción en todos los miembros del triángulo de adopción.
Esta hoja informativa examina el impacto que la adopción tiene en las personas adoptadas que han alcanzado la adultez. Si bien es difícil hacer declaraciones generales sobre un grupo tan diverso como las personas adoptadas, se puede decir que las personas adoptadas generalmente viven vidas no tan distintas de las personas no adoptadas; sin embargo, las personas adoptadas tienen experiencias que son únicas y estas experiencias pueden haber tenido un impacto en sus vidas en varias ocasiones.
Existen varios temas que surgen tanto de las versiones personales de las personas adoptadas como de los estudios de los investigadores académicos. Esta hoja informativa trata estos temas, incluyendo la pérdida, el desarrollo de la identidad y la auto-estima, el interés en la información genética y manejando los asuntos de la adopción.
  • La sección sobre los asuntos de la adopción estudia algunos de los asuntos a los cuales las personas adoptadas se pueden enfrentar, lo cual incluye asuntos de desarrollo y emocionales y la necesidad de obtener información genética o médica.
  • Manejando los asuntos de la adopción resume algunas de las maneras en que las personas adoptadas manejan los asuntos relacionados con las adopciones.
  • La sección sobre los recursos para las personas adoptadas incluye sitios web y otros recursos.

La pérdida y el dolor. La pérdida de los padres biológicos como consecuencia de la adopción establece una estructura para que existan los sentimientos de pérdida y abandono que muchas personas adoptadas pueden experimentar en alguna etapa de sus vidas. Aun las personas que son adoptadas como recién nacidos a veces pueden sentir la pérdida de un vínculo temprano con la madre, aun cuando ésta pérdida no llegue a ser aparente sino hasta que el niño sea mayor y capaz de entender las consecuencias. En el libro Being Adopted: The Lifelong Search for Self [Ser adoptado: toda una vida en búsqueda del propio ser], los autores Brodzinsky, Schechter, and Marantz (1992) sugieren que la aceptación de la pérdida de los padres biológicos juntamente con la búsqueda del propio ser, son dos procesos que pueden contribuir a formar el desarrollo psicológico de las personas adoptadas. Estos autores delinean tareas del desarrollo que una persona adoptada debe confrontar en cada etapa de su vida para lograr una adaptación sana y para sobrellevar los sentimientos de pérdida y la búsqueda del propio ser.
La pérdida, al igual que los sentimientos de rechazo y abandono por parte de los padres biológicos, son temas frecuentes en libros y artículos escritos por personas adoptadas acerca de sus experiencias. Las personas adoptadas, como niños y como adultos, se pueden preguntar por qué fueron colocados en adopción o que tenían ellos de “malo” que causó que sus padres los entregaran en adopción. El dolor es una reacción común hacia la pérdida de los padres biológicos, y el sufrimiento puede empezar cuando el niño es lo suficientemente mayor como para entender el significado de ser adoptado. Los niños menores que son capaces de entender que han adquirido padres adoptivos también son capaces de entender que han perdido a sus padres biológicos, y la comprensión de ésta pérdida puede provocar el sufrimiento. El niño o adulto adoptado puede tener momentos de dificultad para encontrar un desahogo para éste dolor, ya que el sufrimiento por la pérdida de los padres biológicos no es una reacción que la sociedad reconoce. Si la familia adoptiva generalmente es feliz, el niño o adulto adoptado puede inclusive sentirse culpable por sufrir la pérdida de sus padres biológicos.
Junto con el dolor y la culpabilidad, la persona adoptada puede reaccionar a la pérdida con sentimientos normales, tales como el enojo, confusión, depresión, ansiedad o temor. Estos sentimientos pueden ocurrir tanto durante la niñez y la adolescencia, como también en las etapas futuras de la vida, especialmente durante los hitos cargados de emoción, como el matrimonio, nacimiento de un niño, o el fallecimiento de un padre. Además, nuevas experiencias de pérdida pueden provocar recuerdos de la pérdida de los padres biológicos. Por ejemplo, algunas personas adoptadas que enfrentan un divorcio o la muerte de un cónyuge pueden encontrar la experiencia especialmente difícil, porque ésta nueva pérdida revive los antiguos temores de abandono y pérdida. Las personas adoptadas que experimentan sentimientos de abandono durante la adultez podrían o no reconocer la conexión entre sus sentimientos actuales y los antiguos sentimientos de pérdida inicial de sus padres biológicos.
Las personas adoptadas también pueden sufrir pérdidas secundarias. Por ejemplo, junto con la pérdida de la madre biológica y el padre biológico, la persona adoptada puede sufrir la pérdida de sus hermanos y hermanas, al igual que de sus abuelos, tíos y primos. Puede haber una pérdida de la conexión cultural o del idioma (en casos de la adopción entre países o interracial). Para aquellos que fueron adoptados como niños mayores, puede haber la pérdida de hermanos, amigos, mascotas, familias de cuidado tutelar, escuelas, vecindarios y el entorno familiar. Todas estas pérdidas pueden causar dolor y pueden requerir algún tipo de desahogo o alguna forma de resolución.
El desarrollo de la identidad y el auto estima. A menudo, las preguntas de las personas adoptadas sobre la identidad ocurren primero durante la adolescencia. La tarea de desarrollo de la identidad durante la adolescencia es a menudo más difícil para el joven adoptado debido a los asuntos adicionales de la adopción. El desarrollo de la identidad del adolescente adoptado incluye preguntas sobre la familia biológica, por qué el o ella fue colocado(a) en adopción, que paso con los padres biológicos, si el adolescente se parece a los padres biológicos en apariencia u otras características, y si el adolescente “pertenece” en términos de educación, clase social, cultura, grupo paritario y más. La pregunta de la influencia de la naturaleza (rasgos heredados) versus la crianza (rasgos adquiridos) puede llegar a ser muy real para el adolescente adoptado que está tratando de determinar el impacto de todas estas influencias sobre su propia identidad.
Los asuntos de la identidad pueden continuar hasta la edad adulta. El nacimiento de un niño a una persona adoptada puede hacer que regresen algunos de estos asuntos, a medida que el nuevo padre puede sentir la conexión biológica con un familiar por primera vez. Para esta persona, ahora hay alguien que “se parece a mí”. Esta nueva conexión puede causar al adulto adoptado a que vuelva a visitar asuntos previos de identidad. El nuevo padre también puede ser provocado a pensar acerca de lo que su madre biológica sintió al dar luz y lo que la madre biológica y el padre biológico pueden haber sentido al tomar la decisión de colocar a su niño en adopción. Los adultos adoptados que se convierten en nuevos padres pueden ser comprensivos a las dificultades de sus padres biológicos, o quizás se pregunten cómo los padres biológicos pudieron colocarlos en adopción.
Acompañando los asuntos de identidad están los asuntos de auto estima—en otras palabras, cómo se siente la persona adoptada sobre sí mismo. Un número de estudios ha encontrado que, aun cuando en mayor parte las personas adoptadas se parecen a las personas no adoptadas, ellas a menudo obtienen puntuaciones más bajas en las medidas de auto estima y en la auto confianza (Borders, Penny & Portnoy, 2000; Sharma, McGue & Benson, 1996). Este resultado puede reflejar el hecho de que algunas personas adoptadas pueden verse a sí mismos como personas diferentes, fuera de lugar, no bienvenidos o rechazados. Algunos de estos sentimientos pueden resultar de la pérdida inicial de los padres biológicos y de crecer lejos de sus padres biológicos, hermanos, y familiares; otros también pueden surgir de un sentimiento continuo de ser diferente a las personas no adoptadas quienes conocen sus antecedentes genéticos y familia biológica y pueden estar más seguros de su propia identidad como resultado.
Información genética. Las personas adoptadas a menudo carecen de historia genética y médica, como también otra información familiar. Una visita de rutina al doctor, donde se le pide a la persona adoptada proporcionar información de su historia médica, puede hacer a la persona adoptada sumamente conciente de lo diferente que ella es de aquellos que no son adoptados. Las personas que se enteran más tarde en su vida que fueron adoptados como bebés a veces son expuestos a riesgos porque se apoyaron en una historia médica familiar que más tarde descubren que era totalmente incorrecta.
Cuando una persona adoptada planea casarse o tener hijos, su necesidad para obtener información genética puede llegar a ser más importante. Las personas adoptadas tienen distintas preguntas sobre el niño que producirán, por ejemplo, a quién se parecerá el niño y si el niño heredará cualquier desorden genético que era desconocido para la persona adoptada.
En muchos casos, información que no identifica a la persona, tal como la historia médica, puede ser colocada en el archivo de adopción por los padres biológicos o la agencia en el momento de la adopción. Las agencias de adopción o los abogados pueden permitir a las personas adoptadas tener acceso a esta información que no identifica a la persona. En algunos estados, las personas adoptadas pueden solicitar al juez abrir sus documentos de adopción, y algunos jueces reaccederán a hacerlo para proporcionar información médica urgente. (Vea la hoja informativa legal de NAIC en inglés Access to Family Information by Adopted Persons). Sin embargo, el obtener acceso a información proporcionada por los padres biológicos en el momento de la adopción puede no ser suficiente para aportar información médica completa. Es más útil si los padres biológicos, a lo largo de los años, actualizan el archivo que guarda la agencia de adopción o el abogado. De esa manera, la persona adoptada puede aprender si un padre biológico o abuelo desarrolló alguna enfermedad o condición genética más adelante.
La investigación muestra que las personas adoptadas son similares a las personas no adoptadas en su adaptación de adulto (vea los trabajos de investigación escritos por Kelly, Tower-Thyrum, Rigby, & Martin; Borders, Penny, & Portnoy; Feigleman; y Smyer, Gatz, Simi, & Pedersen). Sin embargo, también existe investigación significativa, juntamente con los testimonios personales de las personas adoptadas, que sugieren que muchas personas adoptadas luchan con asuntos de pérdida, identidad y auto estima. Existen varias formas en que las personas adoptadas manejan estos asuntos.
Los grupos de apoyo. Muchas personas adoptadas son ayudadas por los grupos de apoyo donde pueden hablar sobre sus sentimientos con otras personas que tienen experiencias similares. El grupo de apoyo puede proporcionar un muy necesitado desahogo para cualquier sentimiento persistente de pérdida o de dolor. Las personas adoptadas pueden encontrar apoyo para nuevas pérdidas que ocurren durante su adultez. Además, los grupos de apoyo pueden proporcionar ayuda a la persona adoptada con la decisión de buscar o no a sus parientes biológicos o con otros asuntos. Se pueden encontrar las listas de los grupos de apoyo por Estado en el Directorio Nacional de Adopción.
Terapia. Algunas personas adoptadas pueden necesitar más ayuda de la que reciben de su familia o amigos o mediante un grupo de apoyo. En estos casos, las personas adoptadas pueden buscar terapia profesional. Es importante identificar un consejero que tenga experiencia con los asuntos de adopción. Algunas veces, la agencia de adopción original puede proporcionar una referencia. También, los grupos de apoyo pueden tener experiencia con los consejeros locales y ser capaces de dar una recomendación. El sitio web del NAIC tiene una hoja informativa, Selecting and Working With an Adoption Therapist.
Educación. Para muchas personas adoptadas, el hecho de leer sobre las experiencias de otras personas adoptadas puede ser un mecanismo útil para sobre llevar el estrés. El saber que hay otras personas que han pasado por experiencias similares puede proveer cierta tranquilidad de que estos sentimientos son normales. Un número creciente de libros y de sitios web trata sobre los temas de la adopción, y la persona adoptada que tiene tiempo para buscar estos recursos podrá encontrar historias e información acerca de personas con experiencias similares. Tales historias pueden incluir información acerca de personas adoptadas dentro del país como bebés o como niños mayores adoptados del sistema de cuidado tutelar o personas adoptadas de otro país.
Buscando. Más y más personas adoptadas están actuando para hacer su deseo de buscar a sus familias biológicas una realidad. Esto se refleja en el número de sitios web y los libros sobre la búsqueda y hasta en el cambio de las leyes estatales que regulan el acceso a los registros de la adopción. Los informes sobre las reuniones de adopción son mixtos; algunas resultan en nuevas relaciones felices, y otras no. Sin tener en cuenta el resultado, la mayoría de los que buscan reportan estar contentos de haber encontrado la verdad sobre si mismos y que la verdad ha llenado un vacío para ellos.
El proceso de la búsqueda en realidad abarca un número de pasos, desde tomar la decisión de buscar a los padres biológicos u otros parientes biológicos, hasta llevar a cabo la búsqueda, y si tiene éxito, organizar la reunión y establecer una relación pos reunión con los familiares biológicos. La decisión de iniciar una búsqueda es una decisión personal, y muchas personas adoptadas nunca buscan. Para las personas que buscan, la decisión puede ser provocada por un acontecimiento importante en su vida, o puede ser una culminación de varios años de preguntas sin obtener respuestas. El proceso de la búsqueda en sí puede ser estresante y llevar mucho tiempo; sin embargo, las recompensas pueden ser mayores cuando resulta en una reunión que ambas partes desean. Las personas adoptadas que están interesadas en buscar deben referirse a la hoja informativa Buscando a parientes biológicos.
Los que buscan encontrarán que no existe una ley federal que regule el que una persona adoptada pueda obtener acceso a la información sobre sus padres biológicos, la adopción, o un certificado de nacimiento original. En su lugar, el acceso a la información de la adopción está regulado completamente por las leyes del estado donde se llevo a cabo la adopción, y estas leyes estatales varían dramáticamente. Se puede encontrar información sobre el acceso a la información y documentos sobre la familia biológica en las hojas informativas legales Access to Family Information By Adopted Persons [Acceso a Información Familiar por Parte de Personas Adoptadas]. Los grupos de apoyo para las personas adoptadas también pueden ser un buen recurso para información práctica sobre la búsqueda.

Link: http://www.childwelfare.gov/pubs/impactoadoptadas.cfm