Información sobre adopción en Uruguay y adopción en general

Mostrando entradas con la etiqueta Adopción Internacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adopción Internacional. Mostrar todas las entradas

Quieres ser mi Amigo o me vienes a insultar

| domingo, 25 de marzo de 2012

Tercero de primaria del colegio de Flor de Canela ha empezado a estudiar la China Antigua. En un primer momento fue emocionante. ¡Se iba a hablar de su país y ella sabe mucho de China¡… ¡es que es china¡. Les han pedido que lleven cosas sobre China. Preparó para llevar a clase su colección de monedas antiguas, un cuento en chino y el sello con su nombre… Le gusta significarse y China le daba esta oportunidad.
A esta alegría y excitación siguió la pasividad y el silencio. A mis preguntas sobre cómo va el tema de China… no hay respuesta. Le propongo mirar algún video, los libros que tenemos… Me contesta: Ahora no me apetece, Mejor no, Otro día…
Este silencio rebosa significados: Hablar de China me trae malos recuerdos (me dice entredientes)… Todo es en euskara, ella no domina esta lengua y se queda sin palabras con todo lo que tiene para decir… aunque hay cosas que es mejor que no contar, duelen… hay que estudiar… memorizar… esfuerzo y más esfuerzo… está bien ser el centro de atención un ratito pero ahora todos ven “lo china que es” con sus ojos chinos…
A través de la actividad de construir la brújula se entreabrió la puerta de su realidad DIARIA.
- En clase hay dos niños diferentes, Ivan y yo…. diferentes porque somos de otra raza… A mi me llaman china y se burlan de mi, se meten conmigo. No me quieren. A él le llaman blancanieves… porque es muy blanco. Pero se lo dicen de lejos porque Ivan pega y le tienen miedo… pero le insultan igual que a mí. Somos de otra raza y por eso se meten con nosotros. Aunque es Ivan el que más me insulta, me llama china, me pega…
En general nuestros hijos le dan muchas vueltas al tema de sus ojos, de su diferencia… y nosotros erre que erre que ya les entendemos, que si son diferentes pero que ser diferente no importa, que a nosotros nos encantan como son, que la riqueza del mundo está en la diferencia… Y les proponemos respuestas, actitudes, hacemos teatro para ensayar… Mi hija me escucha, quiere creerme y hacer y decir lo que yo le aconsejo… luego oye el : ¡vete de aquí¡…¡tu no eres de aquí¡
… y se le viene todo encima… lo mismo grita su peor insulto o arreá un puñetazo…
- soy china y en china no me quisieron… me abandonaron, me dejaron sola, no me quería nadie, porque yo se lo que es que no te quiera nadie… y ahora estoy aquí y me dicen que no soy de aquí… me insultan… tu, papá, mi amiga sois diferentes, no sois como yo… ser diferente no es bueno es un asco…. yo quiero ser como vosotros…
Solo se me ocurrió abrazarla…
- Mami tu no lo entiendes cuando alguien se acerca a mi NUNCA se… si quiere ser mi amigo… o me va a insultar…
No quiero dar una impresión equivocada de Flor de Canela. Cuento sus emociones porque necesito comprenderlas, porque como madre blanca en un pais de blancos con una familia convencional, a veces minimizo la realidad de mi hija…. porque me duele, porque se me olvidan o pierdo su perspectiva del día día, porque me desbordan, porque no soy capaz de comprenderla del todo, porque yo no soy diferenteal resto aunque me haya sentido diferente y extraña a los que me rodean… pero mi hija es algo más que una niña herida, mi hija es valiente, empática con los débiles, vivaz, curiosa e inteligente, disfrutona y edonista, romántica, alegre y divertida, incansable e inagotable, generosa, con un genio bravo, quijotesca y amiga hasta dejarse el pellejo por sus amigos…
y además es una Niña para la quien lo más importante son sus padres, … jugar

y soñar.

Link:  http://cuadernoderetazos.wordpress.com/2012/03/20/quieres-ser-mi-amigo-o-me-vienes-a-insultar/

Niña valiente

|

El viernes, cuando fui a buscar al colegio a Flor de Canela, Gorka, su tutor, se acerco para hablar conmigo. Le había advertido que estudiar la Civilización China, estaba afectando a mi hija, por eso quería contarme lo que había pasado en clase y prevenirme por si notaba algo extraño en la niña.
- Esta tarde en clase nos ha contado su historia. Estaba explicando la demografía de china, y el tema de que cada familia solo podía tener un hijo. Ningún niño sabía nada de esto, por supuesto. Estaban muy asombrados. Veía que Flor de Canela tenía los ojos llorosos, que no paraba quieta. Debió de coger valor y levantó la mano para pedir la palabra. Nos dijo…
“A mi me ha pasado eso”
Y con estas palabras empezó a contar, a toda la clase, su historia de abandono. Explicó con todo detalle cómo fue abandona, donde, quien la encontró, lo que hizo la persona que la encontró, que hicieron con ella en comisaría, a donde la llevaron…
Gorka continuó diciendo
- Traté de apoyarla y le dije que eso era pasado, que ahora estaba aquí con nosotros y que todos la queríamos mucho, que tenía unos padres… pero no me dejo seguir, me dijo: Esta es mi historia… ¡Ah y todo lo contó en euskara… ¡claro que a su nivel¡ , muchos niños no la entendieron bien, pero no le pedí que repitiera nada, le dejé hablar… su euskara es limitado y el tema era muy complejo… pero todo lo contó en euskara…
Cuando la niña salió, salió tan feliz como siempre, riendo, saltando y corriendo junto a su amiga del alma. Camino de casa traté de estirarle de la lengua para que me contara lo que había pasado en clase… Nada de nada… Ni una palabra… Mientras esperábamos en un semáforo, la agarré y empecé a abrazarla, besarla y a decirle lo valiente que era.
- ¿Por qué me llamas valiente?
- Porque lo eres… Hay niñas que no se atreven con tus años a hacer lo que tu haces… por ejemplo…
- Gorka me ha dicho lo mismo, que soy una niña muy valiente.
- ¿Por que te ha dicho eso tu tutor ?
- He contado a toda la clase mi historia… ¡No veas la cara que ha puesto Idoia (su mejor amiga), no sabía nada de nada… pensaba que no tenía padres chinos… Gorka me ha dicho que lo que he vivido es muy duro y que soy muy valiente… Luego me ha dicho que si, cuando estemos en clase, me siento triste o no quiero escuchar algo sobre China puedo salir de clase, ir al baño, beber agua y relajarme…
- ¿cómo te has sentido?
- Uffff¡ ¡ Me he quitado un peeeeeesoooooooo de encima¡
Continuamos hacia casa hablando de mil cosas… volví al tema y le recordé a mi hija que contar su historia es algo personal… ella decide a quien contar y cómo contarlo… que no se deje presionar… no a todo el mundo se debe, ni se puede contar su historia.
- A veces me preguntan cosas y yo les digo ¿para qué quieres saber?
Tengo la sensación que mi hija ha dado un paso más para reconciliarse con su historia.
Solo he recibido dos consejos en nuestro proceso de adopción pero que han sido como oro molido. El primero fue: Habla con tu hija de sus orígenes, cuéntale todo, déjale que pregunte, que fantasee, que hable… cuéntaselo una y otra vez… da igual que tenga interés o que no… que quiera o no quiera escuchar… lo necesita

Link: http://cuadernoderetazos.wordpress.com/2012/03/25/33043/

Tiene 14 años y fue como polizón de Ghana a Montevideo con sólo tres panes y dos botellas de agua

| sábado, 7 de mayo de 2011

Tiene 14 años y fue como polizón de Ghana a Montevideo con sólo tres panes y dos botellas de agua

04/05/11
Viajó escondido en la sala de máquinas de un barco. Al llegar fue adoptado por una soldado uruguaya.

PorGuillermo Pellegrino
Montevideo. Especial. 

 



Cuando el jugador ghanés Asamoah Gyan desperdició en Sudáfrica el penal ante Uruguay –y con él la posibilidad de que, por primera vez, un equipo africano accediera a la semifinal de un Mundial–, en la ciudad de Tema (en Ghana) otro Asamoah, Jonah, lloraba frente al televisor. Con el hambre siempre al acecho, el fútbol era de las pocas alegrías para este joven de 14 años, que nunca imaginó que pocos meses después, tras un increíble viaje de dos semanas como polizón en un barco, arribaría a aquel país que había eliminado a su Selección y del que apenas había oído hablar.
En su segundo escape de la exclusión y la miseria, a principios de abril Jonah llegó hasta el puerto ghanés de Accra y logró colarse en un buque carguero que estaba haciendo escala. Sólo pudo saber que se dirigía a Sudamérica. Con desesperación, inconsciencia juvenil, un par de botellas de agua, tres panes y una biblia, se escondió en la bodega, debajo de los motores, en un pequeño espacio que apenas le daba para extender su metro setenta.
Luego de dos semanas de viaje, aturdido por el ruido de los motores y ya sin posibilidades de racionar la comida que era parte del pasado, Jonah agradeció a Dios cuando advirtió que el barco anclaba en un puerto. Para bajar debió esperar el momento propicio para que no lo vieran los tripulantes. Una noche de mediados de abril, cansado y mal comido, llegó a Montevideo.
Al otro día, con lo puesto, salió a caminar las calles. Sin hablar ninguna palabra de español, en esas primeras horas sólo se comunicaba con la gente para pedir un poco de comida cuando el estómago empezaba a chillar. Luego de estar unos días a la deriva, en los que reconoció que estaba en Uruguay por las banderas que vio en la calle y que recordaba del partido del Mundial, la suerte le hizo un guiño. En la zona de Tres Cruces, donde está la Terminal de ómnibus, se acercó a él un joven uruguayo que había sido deportado tras vivir varios años en Miami y que ahora se encontraba, como él, en situación de calle.
Al verlo desamparado, lo ayudó y en inglés le propuso ir al Comando del Ejército porque sabía que allí, a muchos indigentes, le daban algún plato de comida. En ese momento estaba de guardia la soldado Edy Yaque (49), quien a las pocas horas terminó adoptando a Jonah y, a través de su hijo, le dio un trabajo al joven uruguayo.
“Cuando lo vi llegar me conmovió, estaba con hambre y con frío, y como yo estuve en la misión del ejército uruguayo en Congo y sé de los padecimientos de mucha gente en Africa, pensé enseguida en adoptarlo, pero creí que, por temas burocráticos, no sería tan fácil, sin embargo, a las pocas horas ya estaba con nosotros”, cuenta a Clarín Edy, sentada en el living de su casa del barrio Punta de Rieles, junto a Jonah, quien por momentos la mira y en otros baja la cabeza clavando su mirada varios minutos en el suelo. “Si por ella fuera, y si estuviese en otra situación económica, mamá adoptaría a decena de chiquilines”, asegura Lorena (26), que también es adoptada y es la mayor de los cuatros hijos de Edy.
Jonah cuenta que a los 10 años dejó su pueblo porque sus padres no tenían trabajo y ni para darle de comer. “Víví como pude, tratando de ver dónde había comida y que me pudieran dar algo”, cuenta. “Ahora quiero aprender el idioma, para poder estudiar”, agrega.
“Hoy (por ayer) me quedé a cuidarlo e hicimos un trueque: yo le enseño español y John –como lo rebautizaron en la familia– me enseña inglés”, explica Lorena. El chico ya va captando algunas muletillas como “OK”, “no pasa nada”, “no hay problema” y “gracias” y se da a entender por gestos, como con los vecinos del barrio, que están bastante “revolucionados” con su llegada y ya lo invitaron un par de veces a jugar al fútbol.
Cuando este cronista le pregunta por cómo imagina su futuro, Jonah dice que le agradaría ser “mecánico de autos” y, levantando la mirada, en la que deja entrever una hondísima tristeza, afirma: “Y además de esta familia que Dios me dio en suerte, sueño con algún día formar mi propia familia, poder ser feliz junto a ellos”.


Un fanático del fútbol, que ya se sumó a las rondas de mate


Con un inglés cerrado y monosilábico, Jonah dice estar muy agradecido con su “mamá”, así la llama a Edy, la mujer que consiguió su tenencia provisoria. El trámite, cuenta la mujer, fue rápido y a los días ya estaba viviendo junto a su familia en el barrio Punta de Rieles. El joven ya probó el mate (“me gusta”, dice con una leve sonrisa) y fue invitado varias veces por los vecinos a jugar al fútbol. “Parece que juega muy bien”, dice Edy.