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La adopción de niños mayores. Un desafío para padres e hijos

| sábado, 1 de mayo de 2010


Josefina March, Univision Online

Grupo vulnerable


Aunque la mayoría de las parejas que eligen el camino de la adopción prefieren bebés, no son pocas las que optan por el desafío de adoptar niños mayores.
Grupo vulnerable
Los niños y niñas adoptados en forma tardía constituyen un grupo muy vulnerable, ya que han vivido un abandono prolongado y, en muchas ocasiones, maltrato físico y emocional, según datos de AdoptUsKids, la organización auspiciada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (DHHS) que ofrece asesoramiento en este tema.
En esta elección, los papás adoptivos tienen que estar muy bien preparados. Deben comprender que, en general, se trata de niños sanos y con un rendimiento intelectual normal, pero que pueden presentar retraso en algunas áreas del desarrollo y trastornos específicos debido a la falta de estimulación. Además, casi en el ciento por ciento de los casos provienen de un contexto afectivo patológico e inestable.
En Estados Unidos, gran parte de los niños que se encuentran en los albergues públicos a la espera de un hogar tiene, promedio, ocho años. Pero las estadísticas indican que el 90 por ciento de las parejas que buscan niños, prefieren bebés.
En el caso de los niños mayores, los padres deben tener la capacidad y disposición para construir una relación sana y “reparadora”, que sea una garantía real de protección y seguridad para el niño.
“Para mí, fue clave que Daniel comenzara a confiar en mí. Cuando él sintió que yo no lo iba a devolver al orfanato a los dos meses, comenzó a sonreír y a mirarme de otro modo”, cuenta Sara, que adoptó a Daniel cuando tenía 8 años. Los expertos aseguran que uno de los primeros lazos que estos niños tienen que construir con los nuevos papás es el de la confianza, luego de que la vida los pusiera ante la terrible prueba de vivir sin familia.
La primera etapa es difícil, ya que, además del necesario proceso de conocimiento mutuo, los niños necesitan probar que estos padres (que tal vez no sean los primeros que hayan intentado adoptarlos) los quieren y que no los abandonarán, aunque se porten mal.
Para ponerlos a prueba, es frecuente que después de las primeras semanas junto a la familia presenten pataletas, reacciones y explosiones de rabia, conductas transgresoras de normas y límites. En la mayoría de los casos se trata de una manera de ser reafirmados como hijos de los adoptantes.


Un pasado especial
Según informa MedLine, la biblioteca informativa de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la experiencia señala que esta etapa es necesaria para la incorporación del niño a su familia y que constituye una oportunidad para los padres de comprender la historia y las vivencias de su hijo.
Porque otro dato esencial es que estos pequeños tienen un pasado que recuerdan, no son como los bebitos con los que se puede construir a partir de una memoria casi en blanco.
En resumen, para alcanzar una adopción exitosa, los familiares deben:
• Tener la capacidad de comprender que las conductas inadecuadas de los niños están relacionadas con el temor al rechazo.
• Respetar la historia y recuerdos de los niños por sus familias de origen o sus vivencias durante los períodos que vivieron en albergues públicos o con familias sustitutas.
• Tener mucha paciencia, entendiendo que, en muchas ocasiones, sentimientos negativos como la rabia o la frustración forman parte del proceso de acercamiento de la nueva familia.
• Ajustar el nivel de expectativas a la realidad: el niño no los querrá, ni respetará ni admirará de un día para el otro.
• Comprender que se trata de un trabajo de equipo, entre los dos padres, para lograr que del reciente proceso de adopción vaya naciendo una nueva familia.
• Sentirse confiados y seguros en su desempeño como padres, clave en el proceso de adopción de niños mayores.
• Tener con el niño mensajes claros, para que no haya confusiones ni sentimientos ambivalentes.
• Adquirir una conducta proactiva, de control y dirección, para que el niño entienda que tiene una imagen de papá o mamá.
• Nunca perder el sentido del humor. Los chistes, el reírse de peleas absurdas, puede ayudar mucho a transitar un franco canal de comunicación.
• Y, como siempre, darse cuenta cuando es necesario buscar ayuda de especialistas.

http://www.univision.com/content/content.jhtml?chid=10&schid=8141&secid=8381&cid=739074&pagenum=1

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